Estados Unidos anunció el jueves una ayuda adicional de 6 millones de dólares para Cuba mientras se agrava la crisis en la isla y se incrementan las tensiones entre ambos países, con acusaciones del Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, de que Washington está imponiendo un "bloqueo energético".

Jeremy Lewin, subsecretario de Estado de EU, advirtió que los funcionarios de la embajada de estadounidense en Cuba estarán en el campo "asegurándose de que el régimen no se quede con la asistencia, la desvíe o intente politizarla".

Previamente Washington envió tres millones de dólares para ayuda por desastres a los cubanos afectados por el huracán "Melissa".

Lewin dijo que, durante años, la isla ha "acumulado todos los recursos para los pocos ancianos seniles que dirigen el país, para sus secuaces, para el aparato de seguridad", y a la vez acusó a Cuba de "inmiscuirse en el extranjero", incluido el "colonizar Venezuela".

"En eso es en lo que están gastando su tiempo y atención", expresó Lewin, quien señaló que su madre nació en La Habana.

"¿Por qué no pueden conseguir comida? No es porque no estemos permitiendo que el petróleo venezolano ilícito continúe enriqueciendo a Raúl Castro".

"Es porque el Gobierno no puede poner comida en los estantes. Tienen miles de millones de dólares, pero no los usan para comprar comida para los cubanos comunes".

Lewin habló horas después de que Díaz-Canel ofreciera una inusual conferencia de prensa a la que sólo se podía acudir con invitación, en la que respondió preguntas de un grupo selecto de periodistas. The Associated Press no fue invitada.

Lewin indicó que, si el gobierno cubano entra en razón y está dispuesto a permitir que Estados Unidos brinde más apoyo, podría haber más anuncios.

"Deberían centrarse en proveer para su gente, no en hacer estas declaraciones altisonantes", comentó Lewin. "Él puede hablar mucho, pero de nuevo, cualquiera que sea el gobierno, su primera responsabilidad es siempre proveer para su gente".

En su discurso, Díaz-Canel dijo que su gobierno está abierto al diálogo con Estados Unidos bajo ciertas condiciones, incluyendo el respeto a la soberanía de Cuba y sin abordar temas delicaados que puedan percibirse como una interferencia en los asuntos internos cubanos.