Los peruanos esperan este martes los resultados de la caótica elección presidencial que duró dos días, con Keiko Fujimori a la cabeza del cómputo preliminar y una batalla incierta por el segundo cupo al balotaje de junio.
Con un 76% de las actas contabilizadas, la candidata derechista de 50 años alcanza un 17% de los votos válidos.
En la ajustada pugna le siguen el ultraconservador Rafael López Aliaga, el socialdemócrata Jorge Nieto y el izquierdista Roberto Sánchez.
El caos en la organización de estos comicios añade un elemento más a la fuerte crisis política en este país rico en recursos minerales, que ha tenido ocho mandatarios en una década, varios de ellos destituidos por el Congreso.
La jornada del domingo en Perú, donde el voto es obligatorio, se vio ensombrecida por retrasos en la apertura de centros de sufragio debido a problemas en la distribución de papeletas de votación, ánforas y otros materiales.
"Ha sido un fracaso rotundo de la democracia", dice a la AFP Luis Gómez, trabajador independiente de 60 años en un distrito del sur de Lima.
La autoridad electoral tuvo que ampliar hasta el lunes la votación para más de 50.000 peruanos que se quedaron sin sufragar en 13 locales que no abrieron el domingo.
El Jurado Nacional de Elecciones, máxima tribunal electoral, denunció el lunes al jefe de la entidad organizadora de los comicios (ONPE), Piero Corvetto, y a otros tres funcionarios por delitos contra el derecho al sufragio. Uno de ellos fue detenido.
Policías y fiscales intervinieron las oficinas de la ONPE el domingo para recabar documentación sobre la contratación de la empresa encargada del reparto de los materiales.
"Es muy grave lo que ha pasado", dice a la AFP el politólogo Eduardo Dargent. "Le ha dado armas en el peor momento a un montón de gente que, al no estar contento con el resultado, va a gritar 'fraude' o cosas peores", advierte.
- Malestar -
"No hay control de nada. Entonces no sabemos si en realidad los resultados son de verdad. Tendrían que hacerse unas nuevas elecciones", opina Yeraldine Garrido, recepcionista de 35 años.
El conteo de votos avanza lentamente mientras los electores permanecen a la expectativa, algunos con sospechas tras toda la agitación de estos comicios en los que compitió un récord de 35 candidatos presidenciales.
Con el paso de las horas, la distancia entre los tres candidatos que compiten por el segundo puesto se estrecha.
La única que aparece como clara favorita para pasar al balotaje del 7 de junio es Keiko Fujimori.
"Las cifras están bien cortas entre cada candidato. Lo que hay que hacer es esperar con prudencia", señaló la lideresa de Fuerza Popular este martes a periodistas, al salir de su vivienda.
Un día antes había celebrado a sus fieles una supuesta derrota del "enemigo" de izquierda, que aún no está descartada.
El más crítico de los candidatos sobre el proceso electoral fue el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, un admirador de Trump que se hace llamar "Porky", como el cerdito de las caricaturas.
"No permitas que nos roben el futuro. Salgamos a las calles", escribió con mayúsculas este martes a sus seguidores en Facebook, para convocar a sus seguidores a una protesta por la tarde.
Durante las votaciones del domingo, el candidato ultraconservador ya había calificado los incidentes como parte de un "fraude electoral gravísimo".
"(No) hemos encontrado elementos objetivos para decir que la narrativa de fraude pueda tener elementos concretos para asegurar" que lo hubo, señaló a periodistas Annalisa Corrado, jefa de la misión de observación electoral de la Unión Europea.
Perú experimenta una violenta escalada de criminalidad, que es la principal preocupación de los peruanos y dominó los discursos de campaña.
Los homicidios se duplicaron y las denuncias de extorsión aumentaron ocho veces entre 2018 y 2025, según datos oficiales.
Este domingo los peruanos también eligieron por primera vez desde 1990 diputados y senadores, tras más de tres décadas de un Congreso unicameral.