Cuando Lourdes Barreto huyó de su casa en el estado nororiental brasileño de Paraíba siendo adolescente —una decisión que la llevó al trabajo sexual y a toda una vida de activismo. Nunca imaginó que seis décadas después una escuela de samba de Río de Janeiro rendiría homenaje a su trayectoria.
Eso es exactamente lo que hará Porto da Pedra el fin de semana en el célebre Sambódromo de Río, cuando comiencen las celebraciones anuales del Carnaval. La escuela de samba, con sede en la ciudad de bajos ingresos de São Gonçalo —al otro lado de la bahía frente a Río—, celebrará a Barreto y a todas las trabajadoras sexuales en un esfuerzo por desmantelar el estigma que rodea a la profesión.
Barreto, de 83 años, preguntó durante una videollamada desde su casa en Belém, antes de viajar a Río para el desfile: “¿Quién hubiera pensado que se honraría a una prostituta?”.
La samba es un género brasileño de música y danza enérgico que se desarrolló en comunidades afrobrasileñas. Las escuelas pasan meses preparando un desfile con una canción, carrozas y vestuarios elaborados, que luego presentan ante jueces en la alegre, pero feroz, competencia durante el Carnaval.
El director creativo de Porto da Pedra, Mauro Quintaes, quien diseñó el tema de este año para la escuela, anteriormente curó dos desfiles centrados en poblaciones que viven al margen: ladrones y personas con graves problemas de salud mental.
El desfile de este año, titulado “Desde los tiempos más antiguos de la vida, el dulce y amargo beso de la noche”, sirve como capítulo final de una trilogía que Quintaes concibió al inicio de su carrera.
“La escuela está tratando de hacer que estas mujeres sean más vistas, menos invisibles. No es una apología ni una glamorización”, explicó Quintaes.
"Sin estar haciendo nada malo"
El trabajo sexual no es un delito en Brasil cuando lo realizan voluntariamente adultos. Desde 2002, la prostitución ha sido reconocida como una ocupación oficial por el Ministerio de Trabajo de Brasil, lo que permite a las trabajadoras sexuales acceder a la seguridad social y a otros beneficios laborales.
Sin embargo, la Red Global de Proyectos de Trabajo Sexual señala que la policía aún va contra las trabajadoras sexuales y lleva a cabo desalojos.
Esto se debe en gran medida a que ni la prostitución ni la explotación sexual —esta última sí es un delito— están definidas explícitamente en la ley. Según un informe de 2017 de la organización sin fines de lucro Davida, estos vacíos legales otorgan a la policía poder discrecional para regular el trabajo sexual de manera arbitraria.
Barreto cofundó la Red Brasileña de Prostitutas en la década de 1980 para luchar por mejores derechos para las trabajadoras sexuales en Brasil. Se enfrentó a la policía militar, hizo campaña para establecer políticas de prevención del VIH e incluso se postuló para un escaño como concejala.
En 2024, la BBC la incluyó como una de las 100 mujeres inspiradoras e influyentes de todo el mundo, junto con su compatriota, la atleta olímpica Rebeca Andrade; la sobreviviente francesa de violación Gisèle Pelicot; y la activista climática nigeriana Adenike Oladosu.
“Siempre me he visto como una mujer trabajadora. Sin pecar, sin estar haciendo nada malo”, dijo Barreto.
El trabajo sexual como tabú
Aunque el trabajo sexual ya ha sido evocado en desfiles anteriores, el enfoque de Porto da Pedra es innovador por su atención central y su énfasis en la lucha de clases, señaló Juliana Barbosa, profesora de Comunicación en la Universidad Federal de Paraná y experta en Carnaval.
Barbosa indicó que las escuelas de samba, que surgieron de comunidades negras, tienen un historial de apropiarse de temas sociales para forzar una conversación.
“El tema permanece durante meses dentro de esas comunidades, se canta y se discute, y luego se difunde a un número muy grande de personas", detalló Barbosa. "Puede contribuir al cambio social. No como regla, no en todos los temas, pero tiene esa tendencia”.
Andrea de Andrade, de 39 años, encabezará la sección de percusión de Porto da Pedra en el prestigioso papel de reina de los tambores. Hoy una figura destacada en redes sociales, recuerda cómo los temas del Carnaval de hace 20 años la introdujeron a asuntos e historias de los que nunca había oído hablar.
“Mucha gente no tiene acceso a muchas cosas, no sólo por falta de dinero, sino también por falta de tiempo. Muchos no leen, no estudian, pero a los brasileños les encanta el Carnaval”, dijo.
Se espera que unas 40 trabajadoras sexuales de todos los rincones de Brasil desfilen el sábado por la noche junto a cientos de otras personas, según Quintaes.
Thauany Laressa, una trabajadora sexual de 27 años del estado norteño brasileño de Rondônia, se puso en contacto con la escuela luego de enterarse del tema de este año. Durante demasiado tiempo, dijo, el trabajo sexual ha sido un tabú.
“Espero que las personas que vean el desfile tengan más compasión al interactuar con trabajadoras sexuales y ayuden a aceptarlo como una profesión", indicó Laressa. "Espero que la gente empiece a respetar nuestras vidas, nuestra forma de vida y nuestro trabajo”.