Cientos de miles de personas han quedado varadas en todo Oriente Medio en medio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Y, entre amplias oleadas de cancelaciones de vuelos y cierres del espacio aéreo, muchas aún se afanan por definir sus próximos pasos.

En cuestión de días, el conflicto ha seguido escalando, en particular con ataques en los Estados del Golfo Pérsico donde, más allá de Oriente Medio, los aeropuertos funcionan como centros neurálgicos críticos que conectan a viajeros que se dirigen a Europa, África y Asia. Pese a los esfuerzos de evacuación en curso, los vuelos siguen gravemente alterados. Muchos turistas, viajeros de negocios, trabajadores migrantes y otras personas están lidiando con todo ello.

Algunos viajeros compartieron sus historias con The Associated Press. Aquí un vistazo de lo que han vivido.

Una pareja europea varada con sus hijos

Viktoriia Lokhmatova, que vive en Serbia, y Michael Crepin, que vive en Bélgica, viajaron a Dubái con sus hijos para celebrar un hito especial.

Aunque llevan más de un año juntos, en ese viaje iba a ser la primera vez que sus hijos —Anny, la hija de ella de 8 años, y Gabriel, el hijo de él, de 13— se conocerían en persona. Y los cuatro cumplen años en febrero.

Pero sus planes cambiaron cuando su vuelo de regreso fue cancelado en medio de las interrupciones del espacio aéreo regional tras el estallido de la guerra. Una nueva reserva también fue cancelada, lo que dejó al grupo buscando desesperadamente la manera de volver a casa mientras afrontaban el costo de prolongar su estancia.

“Estuvimos en llamadas con la aerolínea durante casi dos días tratando de averiguar otro vuelo”, comentó Lokhmatova.

Mientras buscaba opciones, ella descubrió una iniciativa de operadores locales de viviendas vacacionales que ofrecían alojamiento temporal a viajeros varados. A la pareja y a sus hijos les ofrecieron una estancia gratuita de una noche en un apartamento administrado por AraBnB Homes, una empresa de alquileres de lujo con sede en Dubái que abrió unidades vacías a pasajeros que no podían salir de la ciudad.

La estancia temporal les dio tiempo para reagruparse y hacer arreglos para el resto de su viaje extendido. Durante los primeros días, en ocasiones oían explosiones de sistemas de defensa aérea que interceptaban misiles o drones, pero “tratamos de mantener la calma porque los niños estaban allí”, explicó Crepin.

Pero, añadió, se han sentido seguros y han agradecido poder estar juntos durante toda la experiencia. Ahora esperan salir de Dubái el sábado, si su vuelo más reciente se concreta. Luego viajarán juntos a Estambul antes de separarse: Lokhmatova y Anny regresarán a Serbia y Crepin y Gabriel a Bélgica.

Un giro en pleno vuelo afecta a un emprendedor tecnológico

Dos horas después de iniciado su vuelo el fin de semana desde la capital catarí, Doha, hacia Barcelona, Varun Krishnan dice que quedó claro que el avión ya no se dirigía a España.

Krishnan, que dirige la empresa tecnológica india Fone Arena, estaba en el último tramo de su viaje desde India para asistir a una conferencia de telecomunicaciones, el Mobile World Congress, en Barcelona.

“Parecía que algo no estaba bien”, comentó Krishnan, al señalar que estuvo siguiendo el vuelo y se dio cuenta de que no parecía avanzar según la ruta prevista.

Apenas se había servido el desayuno cuando el capitán anunció que el espacio aéreo de Bagdad estaba cerrado por problemas de seguridad. En lugar de continuar sobre Irak hacia Europa, el avión comenzó a dar vueltas sobre los Emiratos Árabes Unidos.

Krishnan dijo que el capitán fue dando actualizaciones sobre lo que ocurría, “pero aun así la gente estaba entrando en pánico”.

Mientras el avión se preparaba para aterrizar de regreso en Doha, sonaron notificaciones de emergencia en toda la cabina. Ya en tierra, se formaron largas filas a medida que los paneles de salidas se llenaban de cancelaciones.

Krishnan dijo que desde entonces se ha estado alojando en un hotel. Y el miércoles aún esperaba que las aerolíneas confirmaran cuándo podrían reanudarse los vuelos.

Turistas de EU atrapados en Dubái

Louise Herrle, una jubilada de Pittsburgh, y su esposo quedaron varados en Dubái, donde la pareja estaba de vacaciones cuando estalló la guerra.

Le dijo a la AP que les han cancelado varios vuelos y que tenían previsto salir a primera hora del jueves, pero no sabían si ese vuelo también sería cancelado.

Han escuchado aviones de combate volando por encima “de vez en cuando”, así como algunas explosiones, señaló. Pero pese a la situación “extremadamente estresante”, ha encontrado apoyo en otros viajeros.

“No es una gran experiencia, pero es, ya sabes, es una experiencia compartida y eso une a la gente”, expresó.

Una expatriada de Hong Kong

Agnes Chen Pun, una expatriada de Hong Kong que se mudó a Dubái con su esposo y su hijo de 1 año y medio el año pasado, dijo que ha intentado mantener a su familia a salvo en medio de las tensiones crecientes en los Emiratos. Se han mudado dos veces: primero a un resort a aproximadamente una hora y media, en Fujairah, y luego a uno cerca de la ciudad portuaria de Sharjah, tras preocuparse por posibles ataques.

“Estábamos muy nerviosos, muy ansiosos”, dijo Chen, socia de Asia Bankers Club, una empresa de inversión con sede en Hong Kong y Dubái.

Finalmente consiguió boletos comerciales a 2.200 dólares por persona para Singapur, aunque su salida aún es incierta. Pese a la interrupción, Chen dijo que planea regresar a los Emiratos Árabes Unidos una vez que la situación se estabilice, al considerar al país un lugar atractivo para vivir y trabajar.

“Creo que el susto, los miedos, serán a corto plazo. Sin duda, ahora la seguridad es lo más importante”, afirmó. “Iré a Hong Kong... esperaré (hasta que) termine la guerra y luego probablemente, definitivamente, vuelva otra vez”.