Cd. de México.- El pasado 28 de junio, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos reportó el decomiso de 3.2 toneladas de metanfetaminas en el Puente Comercio Mundial, en Laredo, Texas; iban ocultas en una carga de polipropileno proveniente de México.
El aseguramiento, con un valor de más de 63 millones de dólares, es considerado récord para ese tipo de droga en el cruce internacional más importante para el comercio.
El decomiso, sin embargo, evidenció otra vez que, pese a la militarización de las Aduanas de México que lleva ya cinco años y el presunto reforzamiento de las revisiones por parte de las Fuerzas Armadas mexicanas, la droga no es detenida sino hasta que cruza a EU.
Aunque según fuentes de las Aduanas en Tamaulipas, las Fuerzas Armadas revisan todas las unidades de carga que buscan cruzar a Texas, nunca informan de decomisos relevantes.
Los militares inspeccionan que las mercancías correspondan al pedimento, hacen revisiones visuales de las unidades y, de forma aleatoria, pueden ser enviados a una inspección secundaria con rayos gamma En caso de tocar "semáforo rojo", pasan a revisión del 30, 50 o 100 por ciento de la mercancía, a criterio de los oficiales.
"Allá (en Texas) usan más tecnología, son más rápidos", dijo un chofer transfer de una empresa con sede en Reynosa.