La carrera por la gubernatura descansa en cálculo matemático y territorial, sin dejar de lado las definiciones y estrategias que ya asume Marco Bonilla
Quedó en los hechos definida esta semana la candidatura del PAN al Gobierno estatal; y sin duda por estrategia de refuerzo a Juárez, al mismo tiempo el destape de Daniela Álvarez como virtual candidata a la presidencia municipal de aquella frontera.
La carrera por la gubernatura descansa en cálculo matemático y territorial, sin dejar de lado las definiciones y estrategias que ya asume Marco Bonilla, entronizado esta semana con responsabilidad de coordinación política estatal del panismo.
No será sencillo. El tránsito de un liderazgo acotado al ámbito municipal hacia lo estatal enfrenta retos, como la necesidad de abrir un equipo operativo cerrado cercano a la facción, a cuotas de Palacio de Gobierno, el aliado PRI y otros sectores.
También está la urgencia de reconstruir la presencia en el bastión fronterizo de Ciudad Juárez tras la debacle de 2024 (donde embona Daniela Álvarez) y la tarea técnica de acortar una brecha estadística que se ha venido cerrando, pero que aún es de entre 8 y 12 puntos frente a la marca oficialista Morena (éstos aseguran que es de 20 puntos).
Es esta una elección que tanto la dirigencia nacional albiazul y de Morena ubican como trinchera estratégica entre las 17 gubernaturas que se renovarán el próximo año, por lo que se perfila aquí una batalla de pronóstico reservado sustentada en datos, alianzas de poder (Bonilla y Cruz no han dejado de recorrer el estado, con alarde mediático de ello) y control territorial.
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Bonilla consolidó en la alcaldía un núcleo técnico e ideológico cerrado, con Arturo García Portillo en la Jefatura de Gabinete (coordinador estratégico y articulador político); Roberto Fuentes Rascón en la Secretaría del Ayuntamiento; Ana Lucía Herrera al frente del Despacho; Aída Amanda Córdova Chávez en la Tesorería Municipal; e Ignacio Dávila Mora al frente de la Coordinación de Comunicación Social, entre otras piezas clave.
A este grupo se suman directores operativos como Mario García (Desarrollo Humano), Carlos Alberto Rivas Martínez (Obras Públicas), José Jesús Jordán Orozco (Desarrollo Económico) y Adriana Díaz Negrete (Desarrollo Urbano).
Indudablemente este engranaje garantizó estabilidad en la capital, pero resulta insuficiente para articular la complejidad política de los 67 municipios de la entidad, por lo que la viabilidad del proyecto exige romper cierta endogamia municipal, con indispensable cesión de poder a la estructura de la gobernadora María Eugenia Campos Galván, pivote clave y sustancial.
Muestras de este reajuste han comenzado a visibilizarse con la inclusión de puentes institucionales como Santiago De la Peña, actual secretario general de Gobierno del Estado y exsecretario del Ayuntamiento al inicio del periodo bonillista, así como el perfil técnico de Verónica Rodulfo Borunda. Hay también operación de gente de refuerzo desde el equipo de la gobernadora que ya viene colaborando, con prueba y error en ajuste.
No obstante, el desafío radica en unidad real, integrando otros actores como el PRI tradicional en las regiones centro-sur, occidente y serrana, donde aún conserva cierta capacidad organizativa, y sumar liderazgos regionales para superar la imagen de la capital como un centro político excluyente.
En este sentido, el talón de Aquiles para Bonilla radica en Ciudad Juárez. En la elección para la alcaldía, Cruz Pérez Cuéllar (Morena-PT-PVEM) se reeligió con 59.52% de los votos, superando con amplísimo margen a Rogelio Loya, del bloque panista, quien apenas sumó 18.67% de los sufragios. En las diputaciones ni se diga. La alianza oficialista guinda barrió los nueve distritos locales.
Más allá de las cifras, el diagnóstico es abrumador, con un PAN que careció de cobertura básica de representantes de casilla en cientos de mesas de votación durante la jornada electoral. Ahora, para intentar cambiar las cosas en la frontera, Daniela Álvarez asume doble responsabilidad, como presidenta estatal del partido y virtual abanderada para la alcaldía juarense.
De discurso frontal, Daniela tratará de reactivar la estructura militante y captar el voto de la clase media urbana, con un evidente dilema, es casi imposible prometer una victoria en la alcaldía -con un PAN desarticulado-, pero sí reducir el diferencial de pérdida para evitar que la probable ventaja de Bonilla en la capital sea pulverizada.
Pero no solo es Juárez, hay reto de remontar la brecha estadística real en diferentes encuestas, que han venido cerrándose.
El análisis comparativo de las últimas mediciones demoscópicas publicadas por Rubrum, MetricsMx, CE Research, El Financiero y Cripeso ofrecen un escenario donde el oficialismo morenista parte con ventaja.
En la intención de voto por siglas partidistas a nivel estatal (sin candidato), Morena aventaja al PAN por un rango de ocho a 10 puntos, pero al medir el escenario de alianzas consolidadas (PAN-PRI-PRD frente a Morena-PT-PVEM), la diferencia se estrecha entre 5.5 a ocho puntos.
Bonilla tiene otra área de oportunidad con el electorado indeciso proyectado en 15%, donde pudieran ubicarse muchos de esos electores tras los cuales anda de pesca, una clase media urbana desencantada, sectores agropecuarios afectados por la política hídrica federal y grupos empresariales del centro-sur del estado.
Es ya una contienda estratégica para la oposición y la Cuarta Transformación; para ésta última significa consumar el dominio absoluto en la frontera norte, para el PAN es la plaza defensiva más relevante que le resta al partido.
La embestida mediática gestionada desde ‘La Mañanera’, con citaciones de la FGR, con motivo de la destrucción de un narcolaboratorio con presunta injerencia de agentes de la CIA, es prueba de la intencionalidad de socavar a Maru, quien, por el contrario, creció y asumió un liderazgo nacional que por lo pronto apagó el fuego.
Desde la dirigencia nacional del PAN, Jorge Romero ha dejado clara la instrucción política, “les vamos a ganar en el 2027 en Chihuahua [...] El tiro es Morena contra el PAN. Hoy Acción Nacional representa la alternativa real de cambio frente a un régimen que ha decepcionado a millones de mexicanas y mexicanos, y en 2027 Chihuahua lo seguirá gobernando Acción Nacional”.
En respuesta, Luisa María Alcalde Luján, en su momento como líder nacional de Morena -hoy integrada en gabinete presidencial-, definió a la entidad como una prioridad de expansión para el movimiento gubernamental. “Morena se organiza y va por el triunfo de las gubernaturas en los estados de Nuevo León y Chihuahua en 2027”, sostuvo. Vino ella a Chihuahua no menos de 3 veces al estado, pero Ariadna Montiel, electa apenas en mayo líder nacional, ya vino dos veces.
Para Maru, la disputa por la sucesión de su cargo, es un choque contra el centralismo federal, “en 2027 Chihuahua se levantará y defenderá lo suyo [...] No vamos a permitir que se vulneren nuestras instituciones”, respaldada por operadores nacionales como Santiago Taboada, quien apenas esta semana -al levantar la mano de Bonilla como coordinador político estatal- calificó al estado como “la trinchera geopolítica donde la oposición demuestra que hay modelo de gobierno frente a la 4T”.
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En síntesis, lo que sigue sin duda es la integración de un equipo que necesariamente debe ser plural por parte de Marco Bonilla, quien durante los últimos años ha operado con un equipo cerrado, que genera estrategias, acciones y toma de decisiones.
Viene entonces una mayor integración del equipo de la gobernadora, quizá gente del PRI y de los distintos liderazgos del estado y municipios que le ayuden a abarcar esos espacios políticos y geográficos a los que debe llegar, dada la desventaja a remontar.
La estructuración del equipo con estrategia de campaña irá diciendo la viabilidad de su triunfo, con todos los ojos de la oposición nacional puestos en Chihuahua tanto por el protagonismo de la gobernadora frente a la Cuarta Transformación como por el interés de la 4T por llegar en 2027 al relevo.