“El comercio libre sirve a la causa del progreso económico, y sirve a la causa de la paz del mundo”
Ronald Reagan, 20.11.1982
Punta de Mita, Nayarit.- Lejos de ser el día de la liberación, fue el día del desplome de los mercados, el mayor desde la pandemia. Los nuevos aranceles de Donald Trump provocaron un derrumbe de las acciones, principalmente de empresas estadounidenses, y del dólar. Los inversionistas entienden que el proteccionismo de Trump es muy dañino, pero Trump pretende tener otros datos.
Causaron tanto daño en los mercados los aranceles como la irracionalidad del nuevo sistema. Trump había prometido cobrar aranceles compensatorios a los países que gravan las importaciones estadounidenses: si algún país cobraba 20 por ciento a la Unión Americana, esta aplicaría 20 por ciento a sus productos. No es bueno, pero se entiende.
Trump, sin embargo, anunció este 2 de abril un esquema más perverso. Estableció un arancel base de 10 por ciento a una larga lista de países, pero muchos tendrán que pagar más. El impuesto adicional se estableció con una supuesta fórmula que divide el déficit comercial de Estados Unidos entre las exportaciones totales del país. Por eso los nuevos aranceles no tienen nada que ver con los que los otros países cobran a Estados Unidos.
Camboya quedó con un arancel de 49 por ciento, Vietnam 46, China 34, India 27, Japón 24 y la Unión Europea 20, pero el Reino Unido, Brasil, Chile y Singapur, entre otros, solo 10 por ciento. México y Canadá quedaron exentos en virtud de su pertenencia al T-MEC. Rusia, Cuba, Corea del norte y Belarús no aparecen en la lista, por lo que al parecer no pagarán este arancel compensatorio.
La presidenta Sheinbaum aplaudió ayer que, "en el caso de México., no hay aranceles adicionales". "Aunque algunos no quieran reconocerlo -dijo--, {esto] tiene que ver con la buena relación que hemos construido entre el gobierno de México y el gobierno de Estados Unidos, que se basa en el respeto: respeto a nuestra soberanía, colaboración, coordinación". Los productores mexicanos de acero y aluminio, sin embargo, siguen pagando aranceles en violación al T-MEC. Trump también impuso un irracional arancel de 25 por ciento a la cerveza en latas de aluminio, o a las latas vacías, pero no si el producto llega en botellas de vidrio. La mayor parte de las importaciones de cerveza de Estados Unidos provienen de México.
Trump se mostró ayer seguro de sus aranceles a pesar de las caídas de las acciones. "Yo creo que le está yendo muy bien" al mercado, declaró, al parecer en sorna. La pérdida de valor de las acciones, sin embargo, ha sido dramática. Solamente ayer el Dow Jones cayó 3.98 por ciento, el S&P 4.84 y el Nasdaq 5.97.
En el largo plazo este complejo sistema de aranceles traerá consecuencias muy negativas para Estados Unidos y para el mundo. Es probable que muchas empresas se vean obligadas a establecerse en la Unión Americana, pero darán a los consumidores productos más caros y de peor calidad. Las empresas estadounidenses ya no tendrán la capacidad de competir a nivel internacional. El sistema que está creando Trump, con aranceles muy altos y desiguales, que podrán cambiar a discreción del presidente, hará muy difícil realizar inversiones de largo plazo. Lo entienden los inversionistas, pero no Trump.
Trump quiere dinamitar el sistema de libre comercio que construyó Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, el cual disminuyó la pobreza y construyó prosperidad en la Unión Americana y en el mundo. Trump rechaza la libertad comercial y prefiere aplicar políticas inspiradas por los mercantilistas del siglo XIX o los fascistas y comunistas del siglo XX.
Sustitución
Aquí critican a Trump, pero toman también medidas proteccionistas. Aumentar el contenido nacional de las compras públicas, fortalecer la producción nacional para industrias como la textil y elevar la fabricación nacional para el mercado interno de vehículos es regresar a la sustitución de importaciones, que condena a México a consumir productos más caros y de peor calidad.
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