En octubre del 2022 me incorporé al equipo de editorialistas de El Diario de Chihuaua tras una invitación por conducto fue mi estimado Manuel Aguirre. La cual sigo agradeciendo cada semana que envío mi editorial “Espresso Compol” que se lee los domingos.

Esta semana dejo atrás los análisis de la comunicación política para hacer un recuento y valoración del papel de El Diario en la historia reciente de Chihuahua: la política no se entiende sin la prensa, y la prensa moderna no se comprende sin la irrupción y consolidación de El Diario de Chihuahua.

Recién cumplió 41 años y han pasado muchos nombres de mujeres y hombres del periodismo chihuahuense, que no sólo han dejado huella, han formado escuela y quienes hoy conducen los destinos de este rotativo, pueden decir con orgullo que, a lo largo de más de cuatro décadas, El Diario no solo se integró al mapa informativo del estado, sino que reconfiguró las reglas del juego entre el poder público, los medios de comunicación y la participación de la ciudadanía.

Lo que inició como un ambicioso proyecto editorial de origen fronterizo se transformó con el tiempo en la columna vertebral de la conversación pública chihuahuense, sosteniendo su relevancia a través de la innovación tecnológica, la agudeza editorial y la resistencia en momentos de abierta confrontación con el poder.

Antes de la llegada de “El Diario” a la capital a mediados de la década de 1980, el panorama mediático local operaba bajo dinámicas de cómoda convivencia con el poder político en turno. La cobertura de la agenda pública solía ser predecible y ajena al sobresalto.

La penetración de “El Diario” introdujo un estilo periodístico distinto: más agresivo en la nota informativa, incisivo en la fiscalización del gasto público y con un marcado acento en la investigación. Al conectar la dinámica vibrante de la frontera (a través de su matriz en Ciudad Juárez) con las decisiones del centro político en la capital, el medio rompió el monopolio de la narrativa oficial. Esta competencia obligó a todo el ecosistema informativo estatal a elevar el rigor, dinamizar sus contenidos y diversificar las voces representadas.

El verdadero temple de un medio de comunicación se mide en su capacidad para mantenerse en pie cuando el poder político intenta asfixiarlo. Durante el quinquenio fallido del exgobernador, expanista y prófugo de la justicia, Javier Corral Jurado, “El Diario” enfrentó uno de los periodos de mayor presión e incomodidad institucional en la historia reciente de la prensa chihuahuense.

Bajo la narrativa del combate al "chayote" y la estigmatización de la crítica, Corral Jurado y sus cómplices en la que era su administración estatal emprendió un cerco financiero y político contra los medios no alineados, encabezado prioritariamente contra el consorcio de “El Diario”. Se implementaron mecanismos de asfixia publicitaria, desacreditación sistemática desde las tribunas oficiales y presiones administrativas.

Frente al embate del poder estatal, “El Diario” optó por la resistencia periodística: mantuvo la cobertura crítica sobre los subejercicios presupuestales, las deficiencias en materia de seguridad y las inconsistencias de la gestión corralista. “El Diario” demostró que la credibilidad pública no depende de la pauta gubernamental, sino de la confianza de los lectores, se consolidó como el refugio informativo para los sectores sociales, empresariales y políticos que no encontraban espacio en el discurso oficial. Esta etapa reafirmó una lección clave para el periodismo regional: la pauta oficial puede recortarse de la noche a la mañana, pero el valor de la marca periodística y la lealtad de las audiencias se construyen con firmeza editorial.

La relevancia de un periódico no solo se sostiene con postura política, sino con adaptabilidad técnica. En octubre de 2002, cuando el ecosistema periodístico local aún veía con escepticismo el alcance de Internet, “El Diario de Chihuahua” dio el salto a la era digital con el lanzamiento de su sitio web.

Esta decisión transformó el consumo de noticias en la entidad, pues la inmediatez regional significó un paso de la pauta de edición impresa de 24 horas al flujo informativo en tiempo real, cubriendo la nota de última hora en la capital y los todos los municipios de la gran geografía chihuahuense, además permitió a miles de chihuahuenses radicados en el resto del país y en Estados Unidos mantener un vínculo cotidiano con la actualidad de su estado. Su formato híbrido resultó eficiente, pues supo mantener el prestigio y la profundidad del papel —preservando espacios icónicos del periodismo impreso— mientras alimentaba plataformas digitales, redes sociales y formatos audiovisuales para las nuevas generaciones.

Hoy en día, “El Diario de Chihuahua” ostenta una posición envidiable, pues, es el medio que impone agenda de manera indiscutible. En las oficinas de Palacio de Gobierno, el Congreso del Estado, las sedes municipales y los corporativos empresariales, la lectura de sus páginas y de su portal web sigue siendo el primer insumo de la jornada para la toma de decisiones.

Qué decir de sus secciones emblemáticas como su columna de análisis “GPS”, el periódico no solo informa sobre los hechos, sino que anticipa los movimientos del tablero político, expone los desencuentros de la clase gobernante y encausa la discusión ciudadana. Lo que se publica en sus páginas se convierte, inevitablemente, en el tema de debate en las mesas de análisis, los noticieros radiofónicos y las redes sociales.

A 41 años de su llegada a la capital, “El Diario de Chihuahua” ha demostrado que la fortaleza de un medio radica en su capacidad de evolucionar sin perder su esencia. Su contribución al ecosistema informativo chihuahuense va más allá de la numeralia de ejemplares o clics: es el testimonio vivo de una institución que democratizó la información, resistió las embestidas del poder y se convirtió en el espejo donde Chihuahua se mira y se debate cada mañana.

Es un orgullo y una gran responsabilidad ser parte del robusto equipo de editorialistas del periódico que cuando imprime presente en sus páginas, el futuro ya se ha materializado en los pixeles de las millones de pantallas de las y los chihuahuense.

ESPRESSO COMPOL

Felicidades a todo el gran equipo de “El Diario de Chihuahua”: desde su redacción hasta los talleres, voceadores y mensajeros que entregan cada mañana las noticias con seriedad, responsabilidad y oportunidad. ¡Gracias por hacerme parte de su historia!