Hace unos días inauguramos las nuevas instalaciones del Conservatorio de Música de Chihuahua. Más que abrir un edificio, mostramos una manera de entender la cultura desde el gobierno: no como un complemento de la vida social o como una agenda limitada a organizar eventos, sino como una política pública capaz de formar personas, fortalecer comunidades, recuperar espacios y construir una mejor ciudad.
El Conservatorio es un buen ejemplo. Para sus nuevas instalaciones invertimos 30 millones de pesos en la adquisición, adecuación y puesta en funcionamiento de un inmueble en la calle Bolívar. Los trabajos incluyeron aislamiento acústico, instalaciones eléctricas, iluminación, climatización y adecuaciones necesarias para la enseñanza musical. Con ello, más de 300 alumnas y alumnos y alrededor de 30 docentes cuentan con mejores condiciones para estudiar, enseñar, ensayar y desarrollar su talento. Pero el alcance de esta inversión va mucho más allá de quienes diariamente ocupan sus aulas. Cada estudiante representa una familia vinculada con la educación artística y cada concierto permite que ese aprendizaje llegue a más personas.
Buscamos formar talento y acercar el arte a todos.
En ocasiones se piensa que, frente a otras necesidades de una ciudad, invertir en cultura puede esperar. Nosotros pensamos lo contrario. Una ciudad competitiva, segura y con buena calidad de vida también necesita espacios para crear, aprender, encontrarse y desarrollar el talento. Necesita infraestructura e identidad, crecimiento y comunidad, además de oportunidades para descubrir vocaciones y disfrutar la ciudad.
Por eso nuestra política cultural tiene varios aspectos. Uno de ellos es la formación, y ahí el Conservatorio ocupa un lugar fundamental. Otro es llevar la cultura al espacio público y hacer de ella un punto de encuentro.
Durante la edición más reciente del FICUU, por ejemplo, más de 63 mil personas participaron en nueve días de actividades gratuitas. Tuvimos artistas locales, nacionales e internacionales y más de seis escenarios activos por día. El festival generó, además, una derrama económica estimada en 28 millones de pesos. La cultura también activa el Centro Histórico, mueve la economía y proyecta a Chihuahua.
Algo similar ocurrió con El Regreso de las Ánimas. Cerca de 100 mil personas se reunieron en el Centro Histórico para celebrar el Día de Muertos. Ahí vimos familias disfrutando el espacio público, tradiciones que pasan de una generación a otra y una ciudad que se reconoce en lo que comparte.
Pero acercar la cultura a todos implica también salir de los grandes escenarios. Con Cine en tu Comunidad llevamos funciones gratuitas a colonias; con Cultura en Cada Rincón impulsamos murales e intervenciones artísticas. En el Teatro de la Ciudad realizamos 197 eventos artísticos, culturales y académicos, que reunieron a más de 100 mil personas. Son acciones distintas, pero responden a una misma lógica: que la cultura esté presente en la vida cotidiana de Chihuahua.
También necesitamos apoyar a quienes crean. Por eso, con el Fondo Municipal para Artistas y Creadores, FOMAC, destinamos recursos para 44 proyectos. Con iCREA Emprendimiento Cultural impulsamos la profesionalización de proyectos creativos. Referencia Norte, por su parte, acerca creatividad, formación, música e ideas a nuevas generaciones.
No se trata, entonces, de escoger entre infraestructura o actividades, entre grandes festivales o proyectos comunitarios, entre formación académica o apoyo a creadores. Una política cultural seria debe conectar todos esos elementos. Debe generar un ecosistema para acercarse al arte, aprender, crear, profesionalizar el talento y compartirlo.
Ahí cobra todavía mayor sentido la nueva sede del Conservatorio. Su ubicación en la calle Bolívar también importa, pues se integra a un corredor con vocación cultural y educativa en el Centro Histórico y contribuye a darle nueva vida a una zona que forma parte esencial de nuestra identidad.
La recuperación de espacios con valor histórico es otra pieza de esta visión. Por eso, el siguiente gran paso en infraestructura cultural será la Quinta Touché, inmueble emblemático que estamos recuperando y que albergará el Museo de Arte Contemporáneo. Será un nuevo espacio para el arte y para fortalecer culturalmente el Centro Histórico, y estará terminado en unos días más.
Estamos construyendo, así, algo que debe permanecer más allá de una administración. Los eventos terminan y los escenarios se desmontan, pero se quedan el talento formado, los edificios recuperados, las instituciones fortalecidas y aquello que el arte despierta en las personas: sensibilidad, disciplina, imaginación y pertenencia.
Eso también es desarrollo humano.
Chihuahua compite todos los días por inversión, empleo y talento. Para hacerlo bien necesitamos seguridad, servicios y condiciones para emprender. Pero las ciudades que atraen y retienen talento son también aquellas donde vale la pena vivir: con identidad, espacios públicos activos, patrimonio vivo y oferta cultural. Por eso invertir en cultura no distrae recursos del desarrollo: es invertir en una de sus dimensiones más bellas. Cuando apoyamos a un músico, recuperamos un inmueble histórico, llevamos cine a una colonia, financiamos a un creador o reunimos a miles de familias alrededor de nuestras tradiciones, estamos construyendo comunidad.
La inauguración de las nuevas instalaciones del Conservatorio representa eso: una inversión en talento, disciplina y educación. Es una obra concreta, pero también una declaración sobre la ciudad que queremos construir.
Queremos una Chihuahua donde el arte esté cerca de todos; donde niñas, niños y jóvenes tengan oportunidades para desarrollar sus capacidades; donde las y los creadores encuentren respaldo; donde el Centro Histórico tenga cada vez más vida; y donde la cultura sea parte cotidiana de una ciudad orgullosa de su identidad y segura de su futuro.