Hace 600 años, la palabra “emprendedor” evocaba a un arrojado y magnánimo. “Empresa” significaba partir en exploraciones y conquistas, o enlistarse en batallas para defender la tierra o el reino. Describía capitanes militares, exploradores y personajes épicos que se lanzaban a misiones riesgosas con propósito elevado.
Miguel de Cervantes es un emprendedor en todo el término de la palabra, a sus 24 años se alistó en la Liga Santa y combatió en la Batalla de Lepanto. En la galera “La Marquesa”, mientras repelía al enemigo lanzando piñas incendiarias para proteger a los arcabuceros, recibió tres disparos: dos en el pecho y uno en la mano izquierda, este le cortó un nervio y le dejó la mano paralizada.
Por fortuna, todavía pudo usar su mano diestra para dar a la humanidad la obra más influyente y hermosa del idioma español: “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. En ella dice con orgullo: “Las heridas que se reciben en las batallas, antes dan honra que la quitan”.
La valentía no es virtud de brutos; y no está reñida con las letras y el intelecto.
Otro emprendedor fue Sócrates. En la Batalla de Potidaea, su futuro discípulo, Alcibíades -un joven aristócrata- luchaba con bravura, asestando golpes al enemigo con daga y escudo. De improviso, una lanza enemiga lo hirió en el muslo y cayó vulnerable. Irrumpió Sócrates, su futuro maestro, el filósofo-soldado de complexión robusta y barba espesa, con casco, grebas abolladas y sandalias de cuero (es de notar pues a menudo andaba y combatía descalzo). Con la misma concentración que dedicaba a sus reflexiones filosóficas, Sócrates se plantó sobre el herido Alcibíades bloqueando con su escudo un torrente de golpes. "¡Mantente firme, joven!”, le dijo con voz serena en medio del caos. Embistió a un atacante, lo derribó, paró otro; daba tiempo para que sus compañeros atenienses los auxiliaran.
Alcibíades, atónito, miró tímidamente a su salvador con gratitud mientras lo ayudaban a levantarse. A los días, Sócrates rechazaría el “Premio a la Valentía” que le otorgaban los generales atenienses: "La virtud no busca premios”.
Sócrates sería el filósofo más grande de Grecia, faro de virtud, rectitud y coherencia.
La valentía, indispensable para el emprendedor, no está reñida con la filosofía, sino que la fortalece.
Hernán Cortés encarna otro ejemplo épico del emprendedor. En 1519, la Gran Tenochtitlán contaba con 300 mil habitantes, superando a cualquier ciudad europea -solo París se aproximaba con 200 mil-. Bernal Díaz del Castillo, soldado y cronista de la Conquista de México, fuente histórica directa, describe así en su crónica: "ni en Constantinopla ni en Roma" habían visto algo semejante.
La toma de Tenochtitlan es una verdadera epopeya que toca lo mítico: un puñado de 400 españoles armados con 30 ballestas y 12 arcabuces, aislados de su civilización y sin refuerzos inmediatos, derribó un imperio que contaba con 100 mil guerreros y una logística perfectamente adaptada a su terreno.
La ruta de Cortés se estudia en academias militares de prestigio internacional como West Point y Marines (EE. UU.) y Sandhurst (Reino Unido). Es un maestro de estrategia asimétrica y guerra psicológica.
Pero su genio no queda en el campo de batalla, Cortés contó con una visión política inigualable al construir una confederación de pueblos resentidos (Tlaxcaltecas, Cempoaltecas , Huejotzingas, Cholultecas, Texcocanos, etc.) que se aliaron a él para vencer al Imperio Azteca (mexicas). La mayor arma de Cortés no fue el cañón, sino convencimiento: El ejército de Cortés era 99% indígena.
La fortaleza de Cortés para superar la derrota de la Noche Triste; la valentía para barrenar los barcos y avanzar sin regreso, y su ingenio para construir los bergantines son símbolo de su determinación y espíritu emprendedor.
El Diccionario de Autoridades (1732), padre de los diccionarios, define al emprendedor como “la persona se determina a hacer y ejecutar, con resolución y empeño, alguna operación considerable y ardua”.
En nuestra era Elon Musk -guardando proporciones-, encarna ese espíritu emprendedor: acelera el transporte sostenible con Tesla; revoluciona el espacio mediante cohetes reutilizables como Falcon, reduciendo costos y beneficios a la humanidad. Starlink proporciona internet satelital en zonas remotas, conectando a millones sin cobertura. Neuralink desarrolla interfaces cerebro-máquina para ayudar a personas con discapacidades, como Blindsight, que pretende restaurar la visión a personas ciegas, incluso aquellas que nacieron sin vista. ¡Imaginemos el cambio de vida para una persona que vuelve a ver!
El emprendedor es estoico. Todos los días tenemos la oportunidad de serlo. Emprendedor es el que inspira por su determinación inquebrantable y astucia. Corazón noble. Sus logros van más allá de lo tangible. Son magnificientes: buscan valores altos, sacan lo mejor del ser humano. Andan por el mundo "enderezando tuertos y desfaciendo agravios”.