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En medio de un repunte importante de inseguridad -masacres- el partido oficialista anuncia la Ley Federal del Trabajo.
A contrapelo de los titulares de ocho columnas en los medios de comunicación que destacan las ejecuciones masivas en Guanajuato y Sinaloa, la titular del Ejecutivo federal desempolva la reforma laboral para reducir de 48 a 40 horas semanales la jornada de trabajo en México.
En contraste con la supuesta reducción de homicidios dolosos en el país, en los últimos días las ejecuciones echaron por tierra las cifras alegres de la federación al contabilizarse 11 asesinatos en Salamanca, Guanajuato, la semana pasada y 18 más el viernes, seis en diversos municipios, más otros 18 repartidos en Guerrero, Veracruz y Chihuahua.
A estas masacres suman el asesinato de diez empleados mineros en el municipio de Concordia, en el sangriento estado de Sinaloa, donde la FGR y la SSPF de Ernestina Godoy y García Harfurch aún no oficializan pese a tener conocimiento desde el jueves 5 de febrero cuando fueron localizados restos humanos con las características de los infortunados mineros.
Lejos de reconocer que la violencia en México sigue en niveles que, por mucho, superan a países en guerra, la mandataria federal insiste en la retórica de la disminución de homicidios relacionados con el crimen organizado, y culpando a los neoliberales de la crisis gubernamental en rubros de seguridad, salud y economía.
Para desplazar el impacto mediático de las masacres que no cesan en varios estados, la presidenta echa mano de la rentabilidad política de la reforma laboral.
En el espectro político la propuesta de reducir de 48 a 40 horas la jornada semanal de trabajo le trae regalías electorales al régimen actual frente al PRI y al PAN que no desdeñaron el tema cuando fueron gobierno.
Astutamente, hay que decirlo, Claudia Sheinbaum y su bancada – espuria- en la Cámara de Diputados retomaron la propuesta de la exlegisladora morenista Susana Prieto, chihuahuense que en la anterior legislatura (2021-2024) presentó dicha iniciativa y que, por acuerdo de Morena y los empresarios, decidieron posponer para este sexenio.
Los muertos por las balas no compiten en atención y prioridad para el gobierno morenista, porque el timing político de reducir la jornada laboral es más rentable que seguir contando cadáveres.
Ciertamente la reducción de las horas laborales es una deuda histórica del gobierno con los trabajadores. Desde que plasmaron en el Artículo 123 de la Constitución hace más de 109 años la jornada de 48 horas semanales y un día de descanso por cada seis, no han modificado en ese particular.
Ya entrados en gastos y considerando la rentabilidad de la propuesta, ésta le cae como anillo al dedo en momentos en que la realidad contradice las cifras oficiales en materia de seguridad.
Numeralia:
México ocupa los primeros lugares a nivel mundial de los países con 48 o más horas semanales de trabajo. La India encabeza la lista con más de 53 horas.
Países como Holanda, Irak, Ruanda, Austria, Dinamarca, Noruega y Francia trabajan entre 32 y 29 horas semanales.
Los países con más días de descanso al año, ya sea por vacaciones o feriados, destacan: Yemen, Libia, Italia, Austria, Francia, Suecia y Finlandia con más de 35 días.
En México tras el primer año de trabajo conceden 12 días de vacaciones pagadas, más siete días feriados.
La reforma impulsada por la 4T contempla la reducción de 48 a 40 horas semanales, pero se mantiene solo un día de descanso.
Esta medida contrasta con la de países como Japón donde descansan tres días por cada cuatro de trabajo. España y Canadá exploran implementarlo.
El descanso por jornada diaria de trabajo es de 30 minutos en México. En Suecia es de 50 minutos y en Italia de 45 minutos.
Como todo hombre adinerado que ha aprovechado las bondades de los gobiernos del PRI, del PAN y de Morena, Carlos Slim sugiere trabajar jornadas de 36 horas a la semana repartidas en 12 horas en tres días y descansar cuatro días.
El hombre cuya fortuna de 106 mil millones de dólares fondeada por los mexicanos se opone a la reducción de 48 a 40 horas porque afecta la productividad, sostiene, y propone la jubilación a los 75 años de edad.
La iniciativa de la exmorenista Susana Prieto contemplaba que, por cada cinco días de trabajo, se obliguen dos de descanso.
Pero el senador tabasqueño y magnate periodístico, propietario del rotativo Tabasco Hoy, Óscar Cantón Zetina, acotó que van por la reforma gradual de la reducción de 48 a 40 horas diarias de trabajo, pero se mantiene solo un día descanso a la semana.
Amén de las endebles argumentaciones del multilegislador con el PRI, PRD y Morena, es un salto al vacío no precisar cómo se repartirán los horarios de trabajo para cumplir la meta de 40 horas hasta 2030. Ese es el grave problema del gobierno, hacer las cosas a medias y sin propósito de Estado.
Entre la demagogia de la reducción de los homicidios dolosos y la deshumanización del régimen por los muertos inocentes del crimen organizado, el control del choro discursivo la presidenta lleva mano.
Pese a los negativos en materia de seguridad, salud, economía, democracia y libertad, al parecer la 4T navega hacia puerto seguro en 2027.
Y todavía falta la reforma electoral.
Lastimosamente resulta menos rentable políticamente seguir contando muertos y desparecidos que aligerar la carga laboral de millones de trabajadores que por décadas fueron ignorados por lo que queda del PRIAN, porque los más ya abrevan de la 4T.
Es cuanto
P.D. La operación enjambre de García Harfuch para detener funcionarios corruptos y coludidos con el narco no aplica para la abeja reina ni para los abejorros machuchones.