De unos años a la fecha se empezó a escuchar en noticieros, con mucha insistencia, la aparición de una nueva droga llamada fentanilo, pero sin tener la menor idea del impacto y peligrosidad. El gobierno de Estados Unidos fue el primero en dar la alerta, debido a la epidemia de muertes por sobredosis en su país, de esta potente droga sintética o de diseño, como le llaman de manera sofisticada.

Para el común de la población, la mariguana, heroína y cocaína, por muchos años fue la pobre y escasa “cultura” que había sobre drogas. De la adormidera u opio, se ligaba lejanamente con los orientales que la habían importado de China. Y las nuevas generaciones, lamentablemente fueron aprendiendo con amargas experiencias en los antros y fiestas ‘rave’ o electrónicas nuevas versiones y mercancías que tal vez los padres de familia no tienen la mínima idea y creen que sus hijos sólo se toman una cerveza y ya.

En los antros les venden “pastas”, grapas, “tusi”, “molly” o “chocohongos”, entre otros productos, aparte de mariguana, cristal y cocaína. El “tusi”, conocido popularmente como cocaína rosa, “tucibi" o "pink cocaine", es una droga sintética de alto riesgo que ha ganado popularidad en fiestas juveniles y entornos nocturnos. A pesar de su nombre, raramente contiene cocaína y suele ser una mezcla impredecible de varias sustancias psicoactivas.

La “molly” (abreviatura de molecular) es una forma de droga sintética que generalmente se presenta en polvo o cristales y que se comercializa como la versión pura del MDMA. A menudo se asocia con el éxtasis, y aunque se busca como MDMA “puro”, frecuentemente está adulterada con otras sustancias peligrosas y los “chocohongos” generalmente contienen hongos alucinógenos, como Psilocybe cubensis, mezclados con chocolate.

De estas variedades, si no se las ofrecen en antros, las pueden adquirir fácilmente a través de las redes sociales y hasta le llega a domicilio, pues ahora hasta las drogas se han ‘Uberizado’.

El fentanilo es de las drogas de “última generación” que es producida en laboratorios por personas que tienen conocimientos químicos elementales y a veces avanzados que les llaman “cocineros”. Por lo general son jóvenes o personas que trabajan horas en lugares apartados, ajenos a los eventos de violencia que se desarrollan en las calles por la lucha de las “plazas” de grupos del crimen organizado.

Actualmente, el fentanilo es un potente fármaco opiáceo sintético aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos para uso como analgésico (alivio del dolor) y anestésico. Es más potente que la morfina y más potente que la heroína como analgésico, pero tan altamente adictivo que en las calles de muchas ciudades de Estados Unidos y ya en algunas de México se ha convertido en un asesino silencioso por casos de sobredosis.

Se calculaba, para dar una idea de la peligrosidad del fentanilo, que la “droga matará a 208 estadounidenses al día, el equivalente a un accidente aéreo diario… En los ranchos dedicados al cultivo de drogas en México, el precio del opio se desplomó 80 por ciento en cuestión de meses; los expertos denominan este fenómeno como la crisis del opio mexicano y por primera vez en la historia contemporánea de México, las drogas naturales ilegales han dejado de ser un cultivo comercial rentable[1]”

Establece Debruybe que el fentanilo es una droga que hasta hace poco sólo se usaba en hospitales y no solo deja un rastro de destrucción en comunidades vulnerables, también provoca una crisis menos visible al sur de la frontera. Su capacidad para inducir una sensación cálida y placentera lo convirtió en una droga de abuso y en esa efectividad inigualable radica precisamente su letalidad, su poder de enganchar a las personas y llevarlas a la muerte.

La “fiebre del fentanilo”, según Ricardo Ravelo[2] representa la era diabólica de las drogas químicas, al precisar que el fentanilo es una sustancia letal, mortal. Este opioide, además de ser utilizado como droga ilegal, es un fármaco, que por lo general, suele recetarse en los hospitales a pacientes que presentan dolores intensos, especialmente después de una cirugía o a quienes padecen enfermedades terminales, como el cáncer.

Pero en el mundo sórdido del crimen organizado, el fentanilo es visto como una droga sintética de altísima potencia: se estima que es 50 veces más fuerte que la heroína y hasta 100 veces más poderosa que la morfina.

Sin embargo, en México durante varios años el gobierno simuló reconocer ese floreciente negocio de cárteles, negando la realidad. La clásica posverdad encapsulada en “yo tengo otros datos” para ocultar y mentir.

Algo muy parecido al manejo de la crisis de la pandemia de Covid en el pasado gobierno federal que quiso minimizar el riesgo de contagio aconsejando que no se usara cubrebocas, que salieran a las calles y convivieran con familiares. Absurdo pero cierto, criminal pero oficial. Cuando ya fue insostenible ante la cruda realidad de una epidemia, todavía hubo el descaro de sostener que en México no llegaría “si mucho” el número de fallecidos a 60 mil. La realidad real, avasalló a esa superficialidad irresponsable y el número de defunciones entre marzo de 2020 a diciembre de 2023 fue de 833 mil 473 mexicanos muertos del total de 7 millones 633 mil 355 contagiados. Pero además, murieron 4 mil 572 integrantes del personal de salud, siendo México el país con el primer lugar mundial de defunciones de enfermeras, médicos y personal sanitario.

Hugo López-Gatell fue encargado como subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud en ese gobierno de encabezar las acciones oficiales de medias para enfrentar el Covid 16. Llegó al extremo de anunciar que el presidente de México no se contagiaría de Covid porque tenía una “fuerza moral” que lo protegia, salvo que sus vaticinios se fueron a la calle, después de resultar contagiado AMLO 3 veces. Y cosas que solo suceden en México: en lugar de asumir una responsabilidad por esas muertes, fue premiado como representante del Gobierno de México ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra, Suiza.

Algo similar sucedió con el tratamiento de la producción de fentanilo por cárteles de droga en México. En lugar de aceptarlo y combatirlo, a pesar de la letalidad que representa, se fueron haciendo afirmaciones falsas, medio verdades o mentiras a medias, que podría prestarse a sospechas de intentar cubrir las acciones de laboratorios donde cocinan grandes cantidades de fentanilo. Veamos fechas y declaraciones.

En diciembre de 2021, en Viena, Austria se dio a conocer que en el mes de octubre de ese año se había desmantelado un laboratorio clandestino de cárteles mexicanos de drogas sintéticas en México, incautando 118 kilogramos de pasta que contenía fentanilo con lo que se podría producir hasta un millón de pastillas a partir de un kilo de esa pasta[3].

El 5 de agosto de 2021, la periodista Anabel Hernández, declaró que AMLO “abraza a narcos que envenenan con fentanilo a México”, señalando que los cárteles mexicanos estaban dedicados a producir fentanilo para consumo en México y Estados Unidos.

A pesar de ello, el presidente López Obrador, declaró el jueves 9 de marzo de 2023 que “en México no se produce ni se consume fentanilo”. El 5 de mayo de 2023, el periódico español El País[4] publicó, a pesar de que el propio Ejercito Mexicano desde 2021 había informado de destrucción de laboratorio de fentanilo, “López Obrador insiste en que México no produce fentanilo”.

Y para el 25 de marzo del 2024, López Obrador[5] reconoce que “poco pero se produce fentanilo en México”.

Hoy, la consecuencias de adicción, salud y hasta reacciones diplomáticas revelan algo muy distinto y real. Algo similar a la forma en que se manejó la crisis del Covid ocultando y mintiendo.

Hay una estrella más para México después de haber logrado un reconocimiento mundial gastronómico por excelentes chefs cocineros, pero también tenemos un lugar, lamentablemente, de los narcos mexicanos como los mejores cocineros en Europa…si, pero cocineros de fentanilo, la droga más letal que cada día causa la muerte de cientos de personas.

Tal vez, de burla o sarcasmo, los europeos se refieren a los integrantes de cárteles mexicanos de droga como los gángster de tenis, por su afán de intentar pasar desapercibidos con ropa y zapatos informales, pero con un alto grado de criminalidad.

[1] DEBRUYBE, Arthur (2025) El narco mexicano en Europa. Cocineros mexicanos en los países bajos: la nueva cara global del tráfico de drogas, editorial Aguilar Ideas, México.

[2] RAVELO, Ricardo (2025) Fentanilo. La era diabólica de las drogas químicas, editorial Trillas, México

[3] https://www.unodc.org/unodc/en/data-and-analysis/wdr2021.html.

[4] CAMHAJI, Elías (2023) López Obrador insiste en que México no produce fentanilo, 5 de mayo de 2023, El País, España

[5] La Jornada (2024) 25 de marzo de 2024