Hoy, en Chihuahua, vivimos una vorágine política adelantada.
Antes de que inicien formalmente los procesos electorales, ya vemos a varios funcionarios del actual gobierno levantando la mano, ocupando espacios públicos, redes sociales y hasta recursos institucionales para posicionarse. Algunos muestran obras, otros abren oficinas, otros invitan a recorridos. Y pareciera que cumplir con su responsabilidad se ha convertido en un acto extraordinario, cuando en realidad es simplemente eso: su responsabilidad.
Chihuahua es, históricamente, uno de los bastiones políticos más relevantes del norte del país. Y para muchos analistas, Acción Nacional enfrenta aquí su prueba más seria: evitar que el Estado pase a manos del partido de la presidenta Claudia Sheinbaum. En ese escenario se mencionan nombres, trayectorias, alianzas y tensiones internas.
Desde quienes representan la tradición panista en el norte, hasta quienes buscan construir desde la confrontación o desde la denuncia. Todo esto mientras la propia gobernadora impulsa la apertura en la reforma electoral, frente a una presidencia que mantiene la línea de no dialogar con la oposición.
En paralelo, el país sigue sin tocar fondo en materia de seguridad.
La impunidad crece, la violencia se normaliza y la respuesta legislativa se limita, una y otra vez, a endurecer penas. Es una salida fácil, pero insuficiente. Las cárceles se saturan, mientras las causas de los delitos permanecen intactas. La prevención sigue siendo la gran ausente.
Los grandes capitales resisten cualquier cambio: impuestos más altos, jornadas más cortas, salarios mínimos al alza. Pero la pequeña y mediana empresa vive en otro país: extorsiones, cobro de piso, violencia cotidiana y costos que se disparan. En sectores estratégicos como la minería, la extracción de oro, plata y tierras raras mantiene el interés de potencias como Canadá y Estados Unidos, mientras en México persisten los conflictos sociales y la incertidumbre regulatoria.
Y en Chihuahua, además, este año habrá una intensa actividad política.
El Estado cuenta con un techo financiero amplio, producto de créditos aprobados por la mayoría legislativa. Y aun así, vemos a diputadas que, en medio de disputas internas, anuncian que acudirán a instancias internacionales por violencia política de género. Todo esto ocurre mientras la ciudadanía espera algo más simple y más profundo: que la política vuelva a su propósito original.
Porque al final, los cargos públicos son temporales, pero las decisiones que se toman desde ellos, dejan huella por décadas.
Ojalá que quienes aspiran a gobernar entiendan que el servicio público no es una oportunidad para resolver problemas personales, sino un privilegio que debe honrarse con resultados, con integridad y con visión de futuro.
Ese es el reto. Y también la esperanza.
Gilberto Loya un candidato inusual
Con una trayectoria en el servicio público que rebasa el cuarto de siglo, la mayoría del tiempo en actividades de servicio en temas de prevención del delito, capacitación de elementos de seguridad institucional, creación de escuelas de policías, y ahora con el tema que mejor domina como es la tecnología de punta y el uso de inteligencia artificial.
Invitado por la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, que encabeza Alejandro Rueda Moreno, a una reunión informal, el todavía secretario de seguridad pública, destaca sus recorridos por el Estado para solicitar el apoyo de la ciudadanía y alcanzar una candidatura, presuntamente del PAN en busca de la gubernatura del Estado.
Habla de la Torre Centinela, el proyecto más importante dentro de la actual administración, pero no se queda solo en Chihuahua, a nivel continente, es el proyecto que permitirá responder a la demanda de mayor seguridad y combate a la impunidad.
El retraso, así como las multas millonarias a la empresa, no lo involucran, porque son contratos que tienen cláusulas muy claras; habla de continuidad en los proyectos institucionales y el gran peligro de que lleguen quien o quienes no lo entienda y caigan en ocurrencia de crear sobre las rodillas lo que ahora está a punto de concretarse.
Se habla de que el caballo que alcanza gana, de sus anécdotas al frente de la dirección de policía en Chihuahua capital, en Puebla de los Ángeles, cómo se creó el escudo Chihuahua y el giro de 180 grados que se le dio a la corporación.
Destacó el compromiso de la gobernadora Maru Campos para devolverle la paz a Chihuahua, pero además el proyecto ancla que es también la Torre Centinela, que en su momento fuera el proyecto de mayor altura, y que a raíz de su construcción, se han anunciado mayores inversiones en materia de creación de infraestructura, lo que sin duda representa un avance en la credibilidad, confianza y certidumbre por parte de personas y grupos empresariales.
Gilberto Loya viene con todo en busca de la candidatura y muestra su bandera de no corrupción, de trabajo honesto y responsable, de resultados en materia de seguridad, se sabe que no es usual que un policía encabece candidaturas, pero también asegure, será el primero; prefiere no pagar encuestas que lo coloquen en niveles que no está, pero sabe que caballo que alcanza gana y contrario a otros que ya alcanzaron su máximo nivel, él apenas está calentando motores.