El 29 de diciembre de 2025, justo dos días antes de terminar el año, murió Pancho Barrio, exgobernador, expresidente municipal, exdiputado federal, exsecretario de Estado y exembajador de México en Canadá; alguien que ha quedado inscrito en los registros de la historia política de Chihuahua, no sólo por ser el primer alcalde opositor relevante en 1983 y el gobernador que derrotó al PRI en la década de los noventa, sino también por ser un referente político a nivel nacional.
Barrio fue irruptivo, bravo, uno de los iniciadores de la alternancia política a nivel nacional, al derrotar al PRI. Fue, antes que Cárdenas, el primero en aglomerar masas exigiendo un cambio político, desde Chihuahua, desde la derecha, desde la clase media, y en un movimiento donde se aglutinaron todas las clases sociales del estado. Fue el primer político opositor con una posibilidad real de derrotar al PRI, lo que desencadenó represión.
Pudo haber sido el primer gobernador panista del país en 1986, una vez que terminó su periodo como presidente municipal de Juárez, pues fue candidato a gobernador frente a Fernando Baeza, en el llamado “verano caliente”, por la intensa contienda electoral desarrollada de febrero a julio de ese año. Contó con un gran apoyo popular que no se reflejó en los resultados oficiales, lo que propició una fuerte protesta social que incluyó el cierre de carreteras, de los puentes internacionales y hasta la cancelación de misas por parte del obispo de Chihuahua, todo en protesta por lo que se consideró un fraude electoral.
Repitió como candidato a gobernador en 1992 y, ahora sí, ganó. Fue el segundo gobernador panista en la historia del país, después de que ese mismo año Ernesto Ruffo ganara la elección en Baja California. Este triunfo ya no polarizó ni desestabilizó al estado como en 1986, por lo que algunos consideran que el PRI, ante la popularidad de Barrio y previendo su victoria, cedió el triunfo para evitar otra desestabilización política y social, a cambio de que Barrio fuera un gobernante del sistema: una concertación.
A diferencia del candidato, como gobernador no tuvo la popularidad que se esperaba. Sin embargo, su gobierno sí fue reconocido como honesto. Tuvo desafortunadas declaraciones contra las mujeres en momentos en que en Ciudad Juárez comenzaban los feminicidios, lo que le restó simpatías y apoyo. Por estos y otros claroscuros de su gobierno, el PAN perdió la gubernatura en 1998, recuperándola el PRI con Patricio Martínez.
Posteriormente fue secretario de Estado con Vicente Fox Quesada y diputado federal plurinominal. Quiso contender por la Presidencia de la República en 2006, pero se bajó de la contienda denunciando públicamente el favoritismo de Fox hacia Santiago Creel, entonces secretario de Gobernación. En el gobierno de Felipe Calderón fue designado embajador de México en Canadá. Se autoexilió.
Pude conocerlo y fui entrevistado y seleccionado por él en su gran biblioteca, en la calidez de su hogar, para ser parte de un proyecto apartidista que duró varias semanas: un seminario de liderazgo político juvenil (2014). Recuerdo aún lo que me dijo sobre las razones por las que me seleccionó, a pesar de ser de izquierda, en ese proyecto personal donde el enemigo en común era el priismo y el duartismo.
Después vino Unión Ciudadana, donde confluimos y coincidimos personas de Morena para sacar al duartismo de Chihuahua, y lo logramos (aunque algunos duartistas hoy ya están en Morena).
Lo dejé de ver cuando se consiguió el objetivo de sacar a Duarte del poder y porque siempre he estado orgulloso de apoyar a AMLO desde 2006 y su proyecto de nación; ahí ya no coincidíamos en la visión política, pero nunca dejó de saludarme con gusto cada vez que nos encontrábamos.
Admiro su tenacidad y liderazgo para lograr la alternancia en Chihuahua y todo lo que consiguió como político. Una de sus frases recurrentes en ese seminario era: “Atrévete”, “Atrévanse”. Y creo que eso fue lo que lo definió en su vida política: atreverse a desafiar al sistema, atreverse a creer que sí se le podía arrebatar el poder al PRI en una época del más duro priismo; atreverse a creer que la ciudadanía sí podía hacer el cambio, algo que sostuvo hasta el final de su vida política.
Le agradezco el gesto de regalarme su tiempo, compartir anécdotas e instruirnos sobre lo que él consideraba debía tener un líder y un líder político. Me consta que, a pesar de estar retirado de la vida pública activa, no lo estaba de la vida política, pero desde otras trincheras: impulsando iniciativas ciudadanas y formando jóvenes, compartiendo experiencias y anécdotas inagotables, como no podía ser de otra manera, con toda la experiencia que le tocó vivir.
Independientemente de sus resultados como gobernante —que no es el propósito de este artículo ni el de santificar a la persona, como suele hacerse cuando alguien fallece—, los hechos sitúan a Francisco Barrio Terrazas, “Pancho Barrio”, como un personaje histórico de la política chihuahuense: el primer opositor al PRI que le ganó en nuestro estado, primero como presidente municipal de Juárez y después como gobernador.
Descanse en paz, Pancho Barrio, “el histórico”.
Mis condolencias a su esposa Tencha, a sus hijas y a todos sus seres queridos.
Y aprovecho este espacio para agradecerles a ustedes, lectores de un servidor, y a El Diario, por permitirme llegar a todos desde este espacio.
Feliz Año Nuevo 2026.
Opinión
Viernes 02 Ene 2026, 06:30
Murió Pancho Barrio, el histórico
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José Luis Contreras
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