Ciudad Juárez es la frontera número uno de nuestro país, donde miles de familias han echado raíces, construido su vida, y todos los días, gracias a una férrea voluntad para salir adelante, salen de sus hogares en búsqueda de un mejor futuro. Juárez representa también una de las principales zonas urbanas, económicas e industriales de México, y sin lugar a duda, es la economía más importante de nuestro Estado.

Sin embargo, hablar de Juárez también significa hablar de retos y, sobre todo, de un compromiso moral. Es tener en mente el histórico rezago, la omisión y la falta de cuidado que por muchos años han lastimado a nuestras familias.

Por ello, desde que una servidora tomó protesta como gobernadora en la Plaza de la Mexicanidad, el compromiso fue muy claro: rescatar a Juárez del abandono y reconocer con acciones concretas la dignidad de esta gran ciudad y de su gente.

Sin duda, la misión estaba lejos de ser sencilla; desde que estaba en campaña, en mis visitas anteriores a la ciudad, había sido testigo del paulatino deterioro que había sufrido. Las avenidas principales tenían terribles embotellamientos, el transporte público simplemente no funcionaba, las obras hídricas se encontraban colapsadas y generaban inundaciones en las calles, y así un largo etcétera de problemas acumulados.

En resumen, el abandono de Juárez era grave y necesitaba atención de manera urgente.

Como en muchos otros temas fundamentales, nuestra primera misión fue poner orden donde antes había caos, provocado por la falta de voluntad política, y así dar prioridad a lo que era verdaderamente necesario.

Ese ha sido el sentido de nuestra administración, ser un gobierno de la vida, que pone a la persona y a su dignidad en el centro de cada decisión.

Con voluntad, ordenamos las finanzas públicas del Estado, que ahora tienen reconocimiento de las calificadoras internacionales. Realizamos todo el trabajo administrativo que implicó recibir obras a medias, para replantear y concluir los proyectos inconclusos. Ordenamos las concesiones y operadoras del transporte público. Inyectamos capital para rehabilitar y construir obra enterrada.

Como resultado de un intenso trabajo, de haber priorizado lo necesario sobre lo conveniente, y de siempre poner a las personas por encima de cualquier interés personal o partidista, hoy el rostro de nuestra ciudad es muy diferente a como la recibimos hace casi 5 años. Los resultados están a la vista de todos.

Logramos rehabilitar, concluir y poner en funcionamiento las tres rutas troncales del sistema BRT, que además ahora cuenta con más de 100 camiones del mejor modelo disponible del mercado.

Pusimos término a obras anheladas por los juarenses, como lo era el bien apodado “puente eterno” en la Avenida Las Torres, además de rehabilitar y construir un nuevo tramo de la avenida.

Para darle justicia social a las regiones más olvidadas de la ciudad, desplegamos la mayor inversión en materia hídrica en la historia de nuestro estado, que se refleja en más de 220 mil personas que por primera vez en su vida cuentan con agua potable y drenaje en sus hogares.

En materia educativa, y para brindar condiciones dignas a nuestros estudiantes, hemos atendido a más de 250 planteles educativos. Hablamos de mejoras aterrizadas a las necesidades de cada lugar, y que abarcan rehabilitación de infraestructura, construcción de instalaciones o compra de equipamiento.

Cada acción empleada por este gobierno ha sido enfocada en dignificar la vida en nuestra frontera. Con paciencia, dimos respuesta las demandas de la ciudadanía, y hemos colocado los cimientos para que las obras y los nuevos proyectos lleguen en las mejores condiciones, con una ciudad más ordenada. Ese momento ha llegado.

Hace unos meses, anunciábamos en nuestro informe de gobierno un robusto paquete de infraestructura que ejecutaremos en la recta final de esta administración.

En el caso de nuestra frontera, podemos decir que los proyectos son abundantes. Hablamos de una inversión que ronda en los 2 mil 500 millones de pesos, y que gracias a las múltiples mesas de trabajo y consulta con el empresariado juarense, así como a diversos estudios de planificación, supimos exactamente dónde colocar la inversión de manera más eficiente y asertiva.

En temas de movilidad urbana, tenemos en puerta la construcción de 6 pasos a desnivel en diversas partes de la ciudad, que una vez concluidos, reducirán significativamente los tiempos de traslado de decenas de miles de personas. Por ejemplo, en la zona sur-oriente de la ciudad, en la Avenida Las Torres –en intersección con Independencia- construiremos un paso inferior de 6 carriles en total.

En tema de salud, para fortalecer la atención médica, remodelaremos y modernizaremos el área de quirófanos y cirugía del Hospital General de Juárez, que no solo nos permitirá atender a más personas, sino además asegurarnos que cada paciente reciba una atención completa.

Y claro, en respuesta a la vida y sana convivencia de nuestras familias, remodelaremos el Parque Central de Ciudad Juárez. Hablamos de mejoras que abarcan desde la rehabilitación de las instalaciones que ya existen, hasta la construcción de nuevas áreas deportivas y de esparcimiento.

En próximos días, compartiremos con la ciudadanía más detalles sobre las próximas obras, que además abarcan infraestructura hídrica y cultural, y que estamos seguros serán recibidas con profunda esperanza por todas y todos.

Han sido 5 años de intenso trabajo, y gracias a una estricta planeación, hemos dejado lo mejor para el final. Ciudad Juárez hoy puede estar seguro de que cada peso que ellos aportan a través de distintos impuestos, se les retorna en infraestructura y servicios. Algunas obras están enterradas, pero cambian la cotidianidad de miles de personas. Otras obras, como las que ya estamos construyendo, son muy visibles y resuelven necesidades reales de la población.

Es cierto, aún hay mucho camino que recorrer, pero puedo afirmar con convicción que este gobierno del Estado se encuentra profundamente orgulloso del trabajo realizado. Hoy y siempre, Ciudad Juárez cuenta conmigo.