Ciudad de México –Se cuenta de cierto alcalde pueblerino que le negó a la directora de la escuela una pequeña cantidad para el arreglo de un salón de clases, pero desinó una ingente suma a mejorar las condiciones de la cárcel municipal. Explicó: "Sé que a la escuela ya no voy a ir, pero a la cárcel quién sabe". Crecen en número e intensidad las denuncias contra Guadalupe Taddei por presuntos delitos cometidos durante su gestión como consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral. Llegó al cargo bajo la protección de AMLO, y cabe preguntar si ese amparo extrajudicial le servirá, como a otros muchos, para no pisar la cárcel. En estos días estoy viendo por cuarta o quinta vez las películas que forman la serie de "El padrino". Al ver esa excelente producción no puedo menos que asimilar la neciamente llamada 4T con una mafia que protege a los suyos y va contra los ajenos. No sé mucho de metales, pero entiendo que hay una sustancia conocida como agua regia, que sirve para probar el oro. Ciertamente el régimen actual no tiene nada de dorado, pero aun así el caso Taddei será una prueba de fuego para el sexenio Sheinbaum, quien seguramente no querrá que su gobierno sea tachado de propiciar la impunidad que el nombre de López Obrador sirve para que sus allegados no vean la luz a cuadros, como se dice de quien está tras las rejas. En fin, veremos y diremos, si me es permitida esa inédita expresión periodística. Pompilia, feligresa del padre Arsilio, era dueña de un espléndido tafanario. Un momentito, por favor. Voy a ver qué es eso de "tafanario". Con ejemplar laconismo define el lexicón que tengo a mano: "Tafanario. Nalgas". Retiro entonces la mano. Gustaba Pompilia de lucir sus profusos atributos posteriores, y caminaba meneándolas en forma tal que alguna vez hizo decir a un vulgar sujeto: "No mueva tanto la cuna, señorita, porque me despierta al niño". En su momento no le hallé sentido a esa admonición, pero supongo que algún doble sentido ha de tener, o de triple a lo mejor. El caso es que el presbítero le hizo a Pompilia una pregunta que la desconcertó: "Dime, hija: tus pompas ¿están en venta?". "No, padre" -respondió ella, confusa. Acotó el padre Arsilio: "Entonces no las anuncies tanto". Babalucas fue a comprar un caballo. El dueño de la cuadre le mostró uno: "Este caballo es muy bueno. Galopa 30 kilómetros sin detenerse". Opuso el badulaque: "Entonces no lo compro. Yo vivo a 15". Es bien sabido que en el matrimonio todo es arroz, y en el divorcio todo es paella. Zsa Zsa Gabor, bella actriz de cine, solía decir: "Soy muy casera. Cada vez que me divorcio me quedo con la casa". Nueve veces se casó, y se divorció otras tantas. Pero no es de ella de quien quiero hablar, sino de doña Camalinma. El día que se consumó su divorcio el juez de lo familiar le indicó: "En cuanto a los hijos, la mitad del tiempo la pasarán con usted, y la otra mitad con su marido". "No es justo, señor juez -protestó ella-. Ninguno de los niños es suyo". (Nota: Y eran siete). El viajero observó a un anciano que caminaba penosamente a la orilla de la carretera. Le llamó la atención ver que iba muy bien vestido, con traje, corbata y zapatos de charol. Le ofreció llevarlo. En el trayecto le preguntó a dónde iba. Respondió el viejecito: "Voy a la boda de mi padre. Es viudo, y se casa en segundas nupcias". El conductor se asombró: "¿Qué edad tiene su papá?". Respondió el anciano: "La semana pasada cumplió 102 años". "¡Santo Cielo! -exclamó el viajero, que conservaba exclamaciones aprendidas de su señora abuela-. ¿Y a los 102 años de edad quiere casarse?". Declaró el viejecito: "No quiere. Tiene qué". FIN.


MIRADOR
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
Una linda costumbre conocí en Campeche, que quizá también existe en otros estados del sureste. El hermano mayor llama "hermanito" al menor, aunque tenga 80 años.
Pues bien: esa gloriosa edad acaba de cumplir mi hermanito Carlos, uno de los mejores seres humanos que he conocido.
Nos parecemos mucho físicamente. En un juego de beisbol en Monterrey la gente lo vio en la tribuna. Con la generosidad que los regiomontanos siempre han tenido para mí, los aficionados empezaron a corear: "¡Catón, Catón, Catón!". A mi hermanito no le gusta desilusionar a nadie. Se puso en pie, y con abiertos brazos agradeció el coro.
En lo espiritual, en cambio, no nos parecemos nada. Él es profundamente religioso; yo soy fervoroso pagano. Él ha llevado una vida buena, en tanto que yo me incliné por la buena vida.
Admiro a Chaly. Maestro a quien sus alumnos recuerdan con afecto, actor extraordinario, destacado escritor deportivo, formó con su esposa Chayo una hermosa familia. Muchos años más le deseo a mi hermanito, y le doy gracias por el regalo que su vida ha sido para nuestras vidas.
¡Hasta mañana!...


MANGANITAS
Por AFA.
". Torcidos elementos de la 4T hacen negocios ilícitos".
Hechos de mala madera
procuran tener poder,
pero en la misma manera
procuran poder tener.