-Las vicisitudes de panistas y morenos

Es una grosería lo intentado por la 4T a partir del descubrimiento de las corruptelas cometidas por la pandilla de Guadalupe Taddei.

En ese esfuerzo destaca el desmedido protagonismo de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Miente todos los días. Desde la difusión por Latinus de los primeros videos de las corruptelas de la pandilla de Taddei y José Alfredo Hernández Casillas, que develaron, además de la corrupción desatada, el enorme compromiso de la expresidenta del INE con la 4T.

No es una exageración, lo que ahora estamos viendo forma parte del entramado del Asalto al Poder efectuado por Morena.

Podrán exhibir que Taddei no firmó, nunca, la credencial de Morena, pero les resultó más productiva que los millones de sus afiliados. Les hizo posible contar con mayoría calificada en la Cámara de Diputados mediante una de las estratagemas más burdas: Con sólo el 54% de los votos por diputados, Taddei y el Consejo General presidido por ella, les entregó el 74% de los diputados.

A cambio, ante la imposibilidad de Taddei para que sus candidatos a los puestos ejecutivos del INE fueran aprobados, para lo cual necesitaba las 2 terceras partes de los consejeros, los diputados de Morena le cambiaron la ley para que ni siquiera se necesitase una votación, en adelante bastaba con la designación directa de Taddei.

Sin contrapeso alguno, la ‘no-morenista’ nombró a los suyos, muy suyos y su proveedor favorito —convertido en quien sabe qué y en qué momento— se dieron vuelo con los contratos, de asignación directa o en licitaciones amañadas con la participación de empresas, todas ligadas de alguna manera con José Alfredo.

Frente a ese cochinero la presidenta ha querido oponerle un discurso en el que ha llegado al extremo de señalar que ¡Lorenzo Córdova es el responsable de la llegada de Taddei al INE!

Pueden negarlo una y otra vez, la realidad es más que terca. Morena la nombró presidenta del INE y la dotó de facultades extraordinarias, únicas e indivisibles para operar dinero, nombramientos, compras, servicios y operadores.

Ahí están los resultados. Las expresiones diarias de la presidenta revelan la dimensión de la corrupción.

La preocupación presidencial es sobre el daño a la imagen de su partido y gobierno, no sobre el causado al organismo electoral, ni a las elecciones.

Ni sobre esto actúa inteligentemente. Si lo hubiera hecho así habría presentado, de inmediato, la denuncia ante la FGR, o ésta hubiese actuado de oficio y probablemente el daño sería menor.

En cambio, la presidenta ahora le ha ordenado a la Auditoría Superior de la Federación una auditoría ‘histórica’, que revise desde el 2000 a la fecha al IFE-INE y a todos los organismos electorales de los estados.

Además de que todos fueron auditados, que los estatales solo pueden ser revisados por las auditorías de las entidades y que es ilegal esa determinación, ya prescribieron los posibles delitos cometidos!!!

¡Híjole!

El INE de Córdova ha sido auditado a profundidad por la ASF y por su propio Órgano Interno de Control, cuyo titular ha sido nombrado desde 2019 por un Congreso morenista. Hasta ahora, sin embargo, no le han encontrado ninguna irregularidad significativa.

El principio que regula la revisión de la cuenta pública es que se debe hacer anualmente, cuando se cierra y luego es auditada.

Más aún, el problema no es si las empresas ahora señaladas venían operando desde mucho tiempo atrás, sino como operaban y si había colusión con servidores públicos como en el caso de Taddei.

Así, sin quererlo, Taddei alcanzó el otro gran objetivo de López Obrador, desprestigiar al INE.

Taddei es la gran operadora de éste y del desmantelamiento del otro, el del Poder Judicial de la Federación, en este caso auxiliada por quienes resultaron ganadores de la elección judicial.

Pero nunca pensaron que se destapara la cloaca, o que ésta no era tan grande ni tan apestosa, tanto que pusiera en riesgo la mayoría en la Cámara de Diputados, que es lo más importante para la presidenta.

No tenemos idea, hasta el momento, del daño que les haya causado pues por más que la presidenta encabeza el esfuerzo por imbuir en el ánimo público que la ex presidenta del INE no pertenece a su corriente político, es más que evidente —y no solo por las mediciones de las preferencias electorales y las evaluaciones sobre la presidenta— por los esfuerzos desplegados en las mañaneras y la salvaje y desorbitada, además de disparatada ofensiva ¡Contra Lorenzo Córdova y los funcionarios del IFE-INE de hace más de 26 años!

Todo en aras de convencer que la corrupción viene de muy atrás, en momentos en los que los videos de Taddei y José Alfredo inundan las redes sociales y se convierten en el principal tema de la discusión pública y que va más allá, pues algunas de las frases de esta pareja ya se incorporaron a la picaresca mexicana.

Las expresiones de burla hacia la presidenta crecen con los días, en tanto que ésta vulgariza la imagen presidencial.

Hasta para sus críticos ofende ver los desparpajados monólogos lanzados diariamente en su conferencia.

No es cualquier cosa.

Han puesto en riesgo la credibilidad, ya no solamente del INE, sino de las credenciales de elector y por consiguiente de la lista nominal de electores.

También de los mecanismos para la designación de los funcionarios de casilla ¿Quién nos dice que los programas de computación mediante los cuales se seleccionaba «al azar» a los ciudadanos no cayeron en manos de la pandilla de la ‘no-morenista’ Taddei para que los —esos sí morenistas— pudieran fungir como ‘ciudadanos’ funcionarios de casilla el día de la elección?

—o—

VICISITUDES.- Tiene razón la presidenta en preocuparse, no solo por el tema Taddei, la agenda nacional no es precisamente benévola con el gobierno de la república y lo que ocurre al interior de Morena tampoco abona al buen ánimo presidencial.

Quizá lo que pasa en Morena-Chihuahua no sea de sus preocupaciones, pero en una entidad en la que la contienda apuntaba a estar muy pareja y que luego de la crisis de los panistas capitalinos pareciera darles ventaja, por lo menos en la percepción ciudadana, el vacío a la precandidatura de Cruz Pérez Cuéllar, tanto de la dirigenta estatal, Brighitte Granados, —hasta ahora— y de la precandidata de Juárez, Andrea Chávez, además de numerosos morenistas, lleva a pensar que tienen algunos problemas para mantener aquel estado de ánimo.

Sin embargo, lo resuelto por el PAN ayer, aparentemente van en el camino de resolver la grave crisis por la que atravesaban.

Para un sector del panismo, que ha sido crítico del ingreso de los priistas a la estructura gubernamental y al supuesto intento de Maru por llevar a Santiago de la Peña a la alcaldía, más el reingreso de Borruel, eran argumentos suficientes para no aprobar las alianzas, pero eso fue resuelto con un solo voto en contra.

La postura fue solicitada por Bonilla, lo que está enviando señales muy claras de ir en el camino de superar los difíciles momentos de semanas atrás.

Y vaya que estaban en problemas, porque las preferencias electorales, las que intuimos, no basadas en los imperfectos y poco confiables estudios de opinión publicados, la mayoría levantados electrónicamente, intuiciones enriquecidas por la experiencia, los resultados electorales anteriores y la observación política, nos llevan a concluir que están en desventaja frente al morenismo, del que los separan, suponemos, escasos puntos; remontables, sin duda, pero difíciles de remontar, para lo cual, repetimos, no debe haber errores.

Quizá la frase emitida por Tere Ortuño refleje mejor esa postura de algunos (¿Cuántos? No sabemos) militantes del blanquiazul: Sí se necesita la alianza, está bien, pero «dales un chirris más de lo que valen, pero no les entregues la plaza».

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