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Chihuahua es de los pocos estados que se resisten a caer en manos del régimen populista, por eso el abandono de la federación.
Fuimos de los primero en desafiar al viejo sistema PRI. Pese al fraude patriótico de 1986, regresamos en 1992 para sacarlos del gobierno.
Cuarenta años después, Morena va por el segundo intento, pero carga con la cruz de ser el partido defensor del crimen organizado y destructor de la república y la democracia.
Los chihuahuenses fueron generosos al otorgar la mayoría de votos a la 4T en 2018 y en 2026 para la presidencia, sin embargo, no le da el aval para hacerse de las riendas del estado. ¿Por qué será?.
Hagamos un recuento del maltrato del gobierno de AMLO y CSP a los chihuahuenses.
Ciertamente cientos de miles de adultos mayores y estudiantes reciben pensiones del bienestar y becas, programas sociales que ya funcionaban desde hacia décadas en Chihuahua que, justo es reconocer, mejoraron y se ampliaron con Morena.
El problema del oficialismo es que confunde apoyos sociales con recursos que pagan los contribuyentes, como pago del partido y la presidencia a cambio de votos en las urnas.
Ese chantaje electorero ofende la inteligencia de los chihuahuenses acostumbrados jale y al juego limpio. Ya lo vivimos.
Ese pago de pensiones y becas que entregan a diestra y siniestra ya vació las arcas nacionales, toda vez que la deuda pública que la 4T heredó de los gobiernos del PRI y del PAN, ya se duplicó en tan solo 8 años.
Enrique Peña Nieto la duplicó, y con AMLO y CSP pasó de 10.5 billones de pesos a 21.7, según proyecciones del paquete económico de la secretaria de hacienda para 2027.
Esto quiere decir que todos los mexicanos recién nacidos y hasta los que tienen 55 años de edad al día de hoy, van a resentir el recortón de programa sociales, disminución brutal de oportunidades de empleo bien pagados por la desconfianza de la inversión extrajera ante el control absoluto de Morena del poder judicial y legislativo, y el altísimo pago de más de casi dos billones de pesos anuales por concepto de intereses de la deuda pública.
Los mayores de 60 años que cuentan con una pensión del IMSS, del ISSSTE y de otros organismos públicos y descentralizados, pudiesen comenzar a batallar en el corto plazo para recibir su pago mensual, y con el peligro latente de que se las recorten. Pemex dejó de ser la mina de oro que fue; hoy nos cuesta más mantenerla con subsidios del Estado.
En esa misma proporción colapsará el sistema de salud pública, de por sí pésimo. De recibir los medicamentos completos, olvídense, eso ya no va a suceder, a menos que sigan pidiendo prestado para seguir aumentado la deuda y el pago de intereses.
Ni de chiste la economía actual soporta más aumento del PIB que ya se eleva al 55%, porque no generamos riquezas como Japón, China o Estados Unidas cuyas deudas llegan a superar hasta el 120% del PIB, pero que son 20, 30 0 40 veces más grandes que la de México.
A diferencia del régimen de la 4T, En Chihuahua sí se apuesta por generar empleos, combatir la inseguridad -aun y cuando la federación es la responsable de combatir la narcoviolencia y perseguir a los narcoterroristas- e invertir en obra pública. La deuda pública del estado creció despiadadamente con Reyes Baeza (PRI), César Duarte (PRI) y Javier Corral (PAN/Morena).
A falta de argumentos sólidos de buen gobierno, obra y seguridad pública, a excepción del pago de la pensión del bienestar y becas con dinero prestado a la banca internacional, dirigen sus frustraciones contra la inversión pública en infraestructura, seguridad y desarrollo económico.
La milicia francotiradora del oficialismo calla frente a la monumental deuda de México y al descomunal sobrecosto de las obras faraónicas de AMLO, que ya rebasan el billón trescientos mil millones de pesos, más del doble de lo que dijo costarían, pero se ensaña y desinforma contra el progreso del estado.
No dan la cara o se enfurecen cuando se les cuestiona por los descomunales subsidios que reciben el Tren Maya, el tren Interoceánico, el Aifa, mexicana de aviación, Refinería Dos Bocas y la desmantelada megafarmacia, amén de los megafraudes en Segalmex, Birmex y huachicol fiscal.
Sí hay dinero prestado para pensiones, becas y subsidios para los caprichos del expresidente, unas migajas para el bachetón en carreteras federales, pero no hay recursos para construir un Hospital del IMSS y otro del ISSSTE que tanto les urge a los derechohabientes.
Ah, pero como les da envidia que el ejecutivo estatal construyera la torre centinela para coordinar los trabajos contra la inseguridad, que hayan puesto en marcha el transporte público en Juárez, obra que dejó a medias Corral; que el estado haya sido de los últimos estados en contagiarse del gusano barrenador, porque acá sí hubo estrategia eficaz.
Es entendible su molestia, ya que la federación no puso un solo peso para construir los puentes y gazas en la capital del estado, y sin endeudarse.
Les arde que, a diferencia de ellos que asustan la inversión privada, el cabildo haya negociado con uno de los corporativos más importantes del estado y que genera más de 18 mil empleos, un tramo de calle por más de 18 millones de pesos que irán a la bolsa de movilidad en Chihuahua capital.
Con la mentira que los caracteriza inventaron que la construcción de un nuevo supermercado afectaría a la colonia Santo Niño, cuando en realidad es el epicentro de desarrollo en el sector que incluye a la ciudad deportiva y al Campus 1 de la UACH. Su narrativa chufó faros.
Esa es la razón por la que los chihuahuenses no se tragan las mentiras y la desinformación de las 4lm4s Torcidas (4T).
Hay generosidad, pero no estupidez.
Es cuanto.