Las personas que tienen perros viven más tiempo, según sugiere una nueva revisión de estudios. Y los beneficios podrían ser especialmente pronunciados en quienes ya han sufrido un infarto u otros problemas cardíacos graves.
Tener un perro se ha asociado con una disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, pero hasta ahora los estudios sobre su efecto sobre la mortalidad han producido resultados mixtos.
Para este análisis, publicado en Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes, los investigadores recopilaron datos de 10 estudios que incluyeron a 3.837.005 personas. Se registraron 530.515 muertes durante un promedio de 10 años de seguimiento.
Los investigadores descubrieron que, en comparación con las personas sin perro, quienes sí lo tienen tienen un 24 % menos de riesgo de muerte a cualquier edad y un 31 % menos de riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular. Entre las personas que ya padecían problemas cardíacos graves, los dueños de perro tenían una tasa de mortalidad un 65 % menor que quienes no tenían perro.
Los investigadores sugieren que la ventaja podría provenir del ejercicio adicional que implica tener un perro y posiblemente también de efectos psicológicos beneficiosos.
La autora principal, la Dra. Caroline K. Kramer, endocrinóloga de la Universidad de Toronto, dijo que los estudios eran observacionales y no prueban causa y efecto.
Pero, dijo, “miren todos los beneficios de tener un perro: ventajas cardiovasculares, reducción de los síntomas de depresión, presión arterial más baja y la sorprendente asociación para las personas que ya han tenido una enfermedad cardiovascular, que es realmente significativa”.