Diez minutos de aguacero, pero la gente no podía moverse y arriesgarse a perder su lugar en una de las kilométricas filas para acceder al Estadio Olímpico Universitario, a la Final entre Pumas y Cruz Azul.
Alrededor de las 15:25 horas arreció la lluvia al sur de la Ciudad de México. Algunos, los más afortunados, se resguardaron bajo las tiendas de artículos, con esas enormes lonas que lo menos les evitarán la empapada. El asunto es que resguardarse del aguacero era demasiado lujo para quienes ya estaban formados.
La vendimia hizo su agosto en pleno mayo, con capas de plástico de a 50 pesos. La apertura de puertas, programada a las 16:00 horas, provocó larguísimas filas, de más de 250 personas, en los accesos al EOU.
Para muchos, una Final lo vale, la tercera en la que Pumas y Cruz Azul chocan por el título y que desempatará la serie. Terminó la lluvia y 10 minutos antes de la hora para el acceso salía vapor del piso, ya que antes del aguacero había un intenso calor.