Binance informó este martes que los piratas informáticos responsables de un robo de 6 mil 300 millones de dólares emplearon técnicas de ingeniería social -incluidas falsas entrevistas de trabajo- y software malicioso. Se trata del informe más detallado hasta la fecha sobre cómo se desarrolló el incidente.
La plataforma, que atribuyó el ataque a Corea del Norte, señaló que la intrusión formó parte de una "campaña sofisticada de varias etapas".
Según el informe, los atacantes contactaron a uno de sus ingenieros a través de un portal de empleo, haciéndose pasar por un director de proyectos. Posteriormente, la víctima fue entrevistada -a través de una aplicación de mensajería- por una persona que fingía ser el director ejecutivo de una empresa ficticia, quien le pidió descargar una tarea que contenía un "repositorio de código malicioso". Esto desencadenó una serie de actividades no autorizadas.
"No se trató de un error aislado ni de una única brecha de seguridad; fue una campaña gestada a lo largo de muchos meses", afirmó Richard Teng, codirector ejecutivo de Binance. Los atacantes "combinaron falsas entrevistas de selección de personal, software malicioso disfrazado de herramientas legítimas para desarrolladores, dispositivos comprometidos y técnicas de inteligencia artificial".
Tras el ataque -dado a conocer inicialmente el 29 de octubre-, Binance señaló en un primer momento que los atacantes podrían haber comprometido el ordenador portátil de un ingeniero de software, lo que les permitió retirar criptomonedas de la plataforma. En una publicación posterior, la empresa calificó el ataque de "complejo" y reveló haber "descubierto puntos de intrusión adicionales", aunque no ofreció más detalles al respecto.
Esta nueva información sobre cómo los piratas informáticos lograron sustraer miles de millones de Binance surge en un momento en que la plataforma -y el sector de las criptomonedas en su conjunto- intentan recuperarse del mayor ataque informático en la historia de los activos digitales.
El robo agravó una crisis de seguridad creciente en un sector que ya lidiaba con una oleada de ciberataques. La inteligencia artificial intensifica esta amenaza, al proporcionar a los delincuentes nuevas herramientas para detectar vulnerabilidades y engañar a los empleados, lo que eleva los riesgos para las plataformas que custodian miles de millones de dólares en activos digitales.
Poco después del ataque a Binance, operadores, expertos en ciberseguridad y emisores de tokens reaccionaron de inmediato ante las consecuencias.
Los gigantes de las "monedas estables" (stablecoins) -Tether y Circle-, junto con otras entidades, lograron bloquear rápidamente -o impedir que los piratas informáticos movieran- cerca de 3 mil millones de dólares en fondos. Firmas de análisis se dieron a la tarea de rastrear el flujo de las criptomonedas y terminaron atribuyendo el ataque a Corea del Norte, una acusación que el país ha negado. Algunos operadores aprovecharon la turbulencia del mercado.
Durante todo el proceso, Binance ha intentado tranquilizar a sus usuarios, asegurando que asumirá el costo financiero. No obstante, la plataforma suspendió los retiros durante casi dos días tras el incidente. A primera hora del domingo, Binance comenzó a permitir, de forma gradual, que los usuarios retiraran sus fondos. Aunque inicialmente la empresa registró salidas de capital por valor de miles de millones, la situación parece haberse estabilizado; para el martes, la compañía informó que los depósitos por hora habían comenzado a superar a los retiros.
Binance también ha comunicado que prácticamente ha repuesto las criptomonedas sustraídas por los atacantes, recurriendo a una combinación de fondos de su tesorería corporativa y dos fondos de seguro.
Asimismo, la plataforma de intercambio de criptomonedas está colaborando con las fuerzas del orden de Estados Unidos, incluidos el Buró Federal de Investigaciones (FBI), el Servicio Secreto y el Departamento de Justicia. El FBI, que intervino poco después del ataque para asistir a Binance, también ha atribuido la brecha de seguridad a piratas informáticos norcoreanos.
A pesar de la magnitud histórica del ataque, el impacto en el mercado ha sido moderado. Inicialmente, el bitcoin cayó más de un 4% tras el incidente, situándose cerca de los 76 mil dólares; sin embargo, la principal criptomoneda del mundo ha recuperado parte de lo perdido, cotizando a 77 mil 400 dólares este martes.