La palabra del día en Washington es "responsable" y para Elon Musk se refiere a controlar una burocracia federal que se ha descontrolado, pero para otros, se trata del propio magnate, destacó The Wall Street Journal.
El diario cuestionó si Musk, el hombre más rico del mundo, asesor del Presidente Trump y CEO de seis empresas -desde Tesla hasta SpaceX-, se ha vuelto demasiado grande para ser considerado responsable.
El debate adquiere mayor urgencia luego de que se uniera al Vicepresidente JD Vance para cuestionar la legitimidad del poder de los tribunales para decidir sobre las acciones tomadas por los esfuerzos de eficiencia gubernamental de Musk en el nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés).
El Journal refirió que desde que Trump asumió el cargo y el papel de Musk al frente del DOGE tomó protagonismo, al Presidente se le ha preguntado a menudo qué medidas se están tomando para garantizar que no haya conflictos de intereses para el "Primer Compañero", cuyas empresas operan en industrias fuertemente reguladas y se benefician del gasto e incentivos del Gobierno.
Y la respuesta de Trump sigue siendo la misma: Musk sabe que debe evitar los conflictos.
Los demócratas no están tan seguros.
"Dada la escala de su poder para llevar a cabo políticas administrativas radicales y sus vastos intereses financieros personales, el pueblo estadounidense merece saber cómo se beneficia de su papel en la Administración Trump", escribieron varios demócratas del Senado y la Cámara de Representantes en una carta la semana pasada pidiendo a Musk que sea más transparente.
La cuestión del poder de Trump para llevar adelante los recortes propuestos por Musk está en el centro de una creciente lucha política y legal.
Mientras los jueces pausan las acciones del Gobierno, Musk ha arremetido contra sus más de 200 millones de seguidores de X.
"¡Estamos presenciando un intento de golpe de Estado a la democracia estadounidense por parte de activistas de izquierda radical que se hacen pasar por jueces!", publicó el magnate.
Es el tipo de tácticas que también ha usado en los negocios, al objetar a un juez de Delaware que confirmó un fallo que anuló su enorme paquete salarial multimillonario.
Musk sigue furioso mientras Tesla apela y alienta a otras empresas a trasladar sus incorporaciones a diferentes jurisdicciones.
Mientras Musk se atrinchera en Washington, su equipo en el DOGE se ha involucrado en áreas del Gobierno que afectan a sus empresas, como presionar para abolir la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, que examinaría los esfuerzos de X para ingresar pagos financieros, y la Administración Federal de Aviación, que ha tenido problemas con los lanzamientos de SpaceX.