Fráncfort, Alemania.- La disrupción que provoca la guerra con Irán en los suministros de petróleo y gas de Oriente Medio, y el fuerte aumento de los precios, están reforzando la capacidad de Rusia para beneficiarse de sus exportaciones energéticas, un pilar del presupuesto del Kremlin y clave para pagar su propia guerra en Ucrania.
Los precios del petróleo de exportación ruso han subido desde menos de 40 dólares por barril en diciembre hasta alrededor de 62 dólares por barril —primero por el temor a la guerra y luego por la interrupción de casi todo el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz, el conducto por el que pasa cerca del 20% del consumo mundial de petróleo.
El petróleo ruso todavía se negocia con un descuento considerable frente al crudo Brent, referencia internacional, que ha subido por encima de 82 dólares desde el precio de cierre de 72,87 dólares del viernes, en la víspera de la guerra. Sin embargo, el crudo ruso ahora está por encima de la referencia de 59 dólares por barril que se asumía en el plan presupuestario del Ministerio de Finanzas ruso para 2026. Los ingresos fiscales por petróleo y gas representan hasta el 30% del presupuesto federal ruso.
Además, la paralización de la producción de gas natural licuado transportado por barco, o GNL, por parte de Qatar incrementará de forma marcada la competencia global por los cargamentos disponibles —incluidos los procedentes de Rusia.
Un cambio de suerte
Rusia había visto caer los ingresos estatales por petróleo y gas a un mínimo de cuatro años de 393.000 millones de rublos (5.000 millones de dólares) en enero, y el déficit presupuestario de 1,7 billones de rublos (21.800 millones de dólares) de ese mes fue el mayor registrado, según cifras del Ministerio de Finanzas.
La menor recaudación se debió a precios globales más débiles y a profundos descuentos alimentados por los obstáculos de Estados Unidos y la Unión Europea a la “flota fantasma” de petroleros utilizada por Rusia para vender petróleo a sus mayores clientes, China e India, desafiando un tope de precios impuesto por Occidente y las sanciones contra las dos mayores petroleras rusas, Lukoil y Rosneft.
El crecimiento económico se ha estancado a medida que el enorme gasto militar se ha estabilizado. El presidente Vladímir Putin ha recurrido a aumentos de impuestos y a un mayor endeudamiento con bancos nacionales dóciles para mantener las finanzas del Estado a flote en el quinto año de la guerra.
“Rusia es una gran ganadora del caos energético generado por la la guerra”, afirmó Simone Tagliapietra, experto en energía del centro de estudios Bruegel en Bruselas. “Precios del petróleo más altos significan mayores ingresos para el gobierno y, por lo tanto, una mayor capacidad para financiar la guerra en Ucrania”.
Amena Bakr, jefa de análisis sobre Oriente Medio y OPEP+ en la firma de datos y analítica Kpler, escribe: “Con el petróleo de Oriente Medio enfrentando disrupciones logísticas, tanto India como China tienen fuertes incentivos para profundizar su dependencia del suministro ruso”.
Además, el precio del gas natural para entrega futura se ha disparado en Europa, lo que plantea dudas sobre los planes de la Unión Europea para poner fin a las importaciones de GNL ruso para 2027, reavivando malos recuerdos de la crisis energética de 2022 después de que Moscú cortara la mayor parte de los suministros de gas por gasoducto debido a la guerra.
Cierre del Estrecho de Ormuz
Mucho depende de cuánto tiempo el estrecho de Ormuz permanezca cerrado a la mayor parte del tráfico marítimo, señaló Alexandra Prokopenko, experta en la economía rusa del Carnegie Russia Eurasia Center en Berlín.
Una conclusión rápida del conflicto devolvería los precios del Brent a aproximadamente 65 dólares por barril y “un pico de corta duración no cambiaría de manera fundamental” el panorama presupuestario de Rusia, indicó. Un escenario intermedio, en el que se reanude parte del transporte marítimo y el petróleo se estabilice en torno a 80 dólares por barril, daría a Rusia “cierto alivio fiscal”, dependiendo de cuánto duren los precios más altos.
Un cierre de largo plazo, con ataques iraníes que dañen refinerías y oleoductos, podría llevar el petróleo a 108 dólares por barril, acelerar la inflación y empujar a Europa al borde de la recesión. “Este escenario aportaría la mayor ganancia inesperada a Rusia”, sostuvo.
Incluso varias semanas de interrupción del GNL del Golfo podrían llevar a que Europa suspenda planes de prohibir nuevos contratos de suministro ruso después del 25 de abril, indicó Chris Weafer, director ejecutivo de la consultora Macro-Advisory Ltd.
“La Unión Europea está bajo aún más presión para trabajar con Estados Unidos y encontrar una solución al conflicto de Ucrania y, muy probablemente, para considerar suavizar el plan de un bloqueo total de las importaciones de petróleo y gas rusos”, manifestó. “Países como Hungría y Eslovaquia, y aquellos que han sido grandes compradores de GNL ruso, presionarán para que se haga esa revisión”.
En cualquier caso, “el presupuesto federal ruso tendrá un resultado mucho mejor en marzo”, apuntó Weafer, debido a menores descuentos sobre el petróleo ruso y “porque hay compradores ansiosos de petróleo ruso y de productos petrolíferos”.
Rusia está dispuesta a aumentar el suministro
El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, declaró que “hay mucha demanda” para el petróleo ruso y que Rusia estaba dispuesta a aumentar los suministros a China e India, informó el miércoles la agencia de noticias Tass.
El jefe del fondo soberano de Rusia, Kirill Dmitriev, lanzó una pulla a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a la jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, al escribir en X que “seguro que las sabias Ursula y Kaja tienen un plan alternativo para obtener GNL. O quizá no”.
Bélgica, Francia, Holanda y España han seguido importando alrededor de 2.000 millones de metros cúbicos de GNL ruso al mes y, además, Hungría importa 2.000 millones de metros cúbicos al mes a través del gasoducto Turkstream, que cruza el mar Negro, señaló Tagliapietra. Eso sumaría 45.000 millones de metros cúbicos en 2026, el 15% de la demanda total de gas de este año.
“No es fácil reemplazar esto en caso de que el mercado de GNL se estreche con cierres continuados en Qatar”, concluyó.