Familiares de personas desaparecidas cerraron el malecón de Mazatlán, Sinaloa, para visibilizar la crisis que azota al puerto y al estado, que acumula más de 5 mil casos oficiales, y exigir que las investigaciones no sigan congeladas.
"Somos una burla para la sociedad y para el gobierno. Vamos a Fiscalía y la investigación sigue igual, la carpeta esta igual, no tiene más avance de nada desde que se puso la denuncia", acusó Judith Irak López Aguiar, madre de Johan Antonio Lizárraga López, de 22 años, y tía de Kevin de Jesús Espinoza Aguiar, de 20, dos jóvenes desaparecidos desde el 5 de febrero de 2025 en Mazatlán.
"La marcha es para que nos den respuestas de todos los desaparecidos, no nomás de los míos", agregó la madre, que convocó a la marcha, durante una transmisión en vivo con el diario El Debate.
La manifestación arrancó desde una agencia del Ministerio Publico y terminó en el malecón de Mazatlán, con mantas fichas de búsqueda para dar cuenta de la gravedad del problema en el estado gobernado por el morenista Rubén Rocha.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), Sinaloa acumula históricamente más de 5 mil casos, aunque colectivos advierten que la "cifra negra" es mucho mayor.
Desde el inicio de la pugna interna de grupos delictivos, en septiembre de 2024 hasta inicios de 2026, se han documentado más de 2 mil 900 casos vinculados directamente a este periodo de violencia. En Mazatlán, el reporte es de 656.
El año pasado fue el más violento para la entidad, con un récord histórico de 2 mil 208 casos de desaparición.
Junto a las letras gigantes del nombre del puerto, una madre cuyo hijo, Gael Alejandro Martínez, de 18 años, desapareció el pasado 2 de febrero, denunció que las familias no sólo enfrentan la ausencia, sino también la crueldad de criminales que intentan extorsionarlas con información falsa.
Otra participante señaló que tras la desaparición de su esposo, José Ramón Nieto Peinado, en diciembre de 2022, ella misma fue privada de su libertad durante tres días un año después. "Pensé nunca volver a ver a mi pequeña de tres años", dijo.
"Siempre estamos en espera de que nuestros hijos regresen, para que se llene la silla vacía que ellos han dejado", agregó otra participante.