Cárteles mexicanos usan, en ataques contra civiles y policías, munición calibre .50 producida en una planta del Ejército estadounidense e introducida de contrabando por la frontera.

Miembros de las organizaciones criminales, con armas de fuego de calibre .50 han derribado helicópteros, asesinado a funcionarios del Gobierno, disparado contra policías y militares y masacrado a civiles.

Millones de páginas de documentos judiciales, registros de incautaciones y datos gubernamentales obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y The New York Times muestran cómo los acuerdos entre el Ejército y los contratistas privados que gestionan Lake City han permitido que municiones de calibre .50 y componentes fabricados en la planta lleguen a los mercados minoristas y caigan en manos de los cárteles mexicanos.

El Gobierno de México también ha comprado munición de Lake City, según muestran los documentos, aunque no indican el calibre.

El mercado interno estadounidense para estos cartuchos es reducido: los rifles calibre .50, que tienen una aplicación civil limitada, suelen venderse al por menor por miles de dólares, y las ametralladoras pesadas como las utilizadas en Villa Unión cuestan considerablemente más.

Los cartuchos estándar de estas armas cuestan entre 3 y 4 dólares cada uno y los propietarios de armas estadounidenses rara vez los compran.

Pero en México, donde los cárteles disponen de mucho dinero y entusiasmo por las armas de fuego de calibre .50, estos son muy requeridos.

Miembros de los cárteles armados con armas de fuego de calibre .50 han derribado helicópteros, asesinado a funcionarios del gobierno, disparado contra la policía y las fuerzas militares y masacrado a civiles.

Desde 2012, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos ha incautado más de 40 mil 370 cartuchos de munición calibre .50 en los estados que hacen frontera con México, según datos obtenidos a través de solicitudes de registros públicos.

El producto de Lake City representaba aproximadamente un tercio de ellos, una proporción mayor que la de cualquier otro fabricante.

Aunque las municiones calibre .50 de otras empresas, de Brasil y Corea del Sur, también han llegado a los cárteles mexicanos, los datos dejan claro que la planta del ejército de EU ha sido una fuente importante de las municiones destructivas que se utilizan para librar batallas de estilo militar contra las autoridades mexicanas.

El ejército de Estados Unidos no respondió en detalle a las preguntas sobre el uso de munición de Lake City por parte de los cárteles de la droga.

En un correo electrónico, un portavoz dijo que permitir las ventas comerciales de la planta ha supuesto un ahorro para los contribuyentes de alrededor de 50 millones de dólares al año, principalmente al reducir el costo de la munición para el Gobierno.

Distintas gestiones presidenciales se han comprometido a tomar medidas enérgicas contra el flujo de armas hacia México. Y en septiembre, el secretario de Estado Marco Rubio anunció una nueva iniciativa con el Gobierno mexicano para detener el tráfico de armas hacia ese país.

El número de cartuchos calibre .50 incautados es pequeño en comparación con el de otros. Pero es la potencia de la munición calibre .50, y no su cantidad, lo que la ha convertido en un elemento decisivo para los cárteles, ya que les otorga la capacidad de superar a la policía e incluso al ejército, según Chris Demlein, un exagente de la ATF que pasó años investigando el contrabando de armas a México.

"El impacto que tiene un calibre .50 en un tiroteo es escandaloso", dijo. "Realmente inclinan la balanza".

El ICIJ y el Times obtuvieron los expedientes de investigación de tres episodios relacionados con rifles de calibre .50. En cada uno de ellos, las autoridades mexicanas reportaron el hallazgo de casquillos marcados con la inscripción "Lake City".