Dado lo novedoso del Proceso Electoral Judicial 2024-2025 —tanto federal como local—, las dudas continúan presentándose no sólo en las personas candidatas y en la sociedad en general, sino también en las autoridades de todos los niveles de gobierno, incluso en las electorales.
Son múltiples los temas en los que se tienen interrogantes, siendo de los principales el cómo se deberá emitir el voto, ya que la boleta electoral será sumamente distinta a las de las elecciones en las que participan partidos políticos y con las que ya estamos familiarizados, en las que se opta por marcar comúnmente con una equis algún logotipo —o logotipos cuando existe coalición—.
Las boletas de la elección judicial en curso, contendrán columnas con listados de personas aspirantes a juzgadoras, apareciendo por un lado las mujeres y por el otro los hombres, asignándoseles un número consecutivo a cada participante, que aparecerá del lado izquierdo de su nombre, iniciando por las primeras y concluyendo con los segundos. Esto es, a la primera candidata le corresponderá el número “1” (con un dígito igual que las siguientes ocho féminas), y las demás mujeres y varones con dos dígitos cada quien. Los números que identifiquen las candidaturas preferidas, deberán escribirse en los recuadros que haya encima de la columna respectiva, un número por recuadro.
Todo parece hasta cierto punto entendible, pero no es así, pues en lo personal, al estar revisando las listas en las que el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua (IEE) les asignó la mencionada numeración a las personas candidatas a magistraturas civiles del Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua, me llamó la atención que una compañera de generación de la UACH, la Lic. Carmen Rocío Márquez Padilla, aparece con el número “06”, de la misma forma como se visualiza en el sistema “Conóceles” de la página de internet del citado IEE; es decir, en ambos casos con un par de dígitos (06). No obstante, a diferencia de lo anterior, en la boleta electoral aparecerá con un dígito “6”, por lo que la candidata pudiera correr el riesgo de que los votos hacia ella sean anulados.
Efectivamente, si en las clasificaciones de votos válidos o nulos que apruebe el IEE en los lineamientos correspondientes, se considera, por ejemplo, como nulo aquel voto en el que no se asiente en los recuadros alguno de los números asignados para las candidaturas de la boleta respectiva, y el elector escribe el citado número “06” con dos dígitos, cuando en la boleta se le identifica con un número “6” —de singular cifra—, entonces pudiera presentarse la confusión entre quienes lleven a cabo el cómputo de las elecciones, en el sentido de si deberán considerar ese voto como válido o nulo.
Pudiera parecer peccata minuta lo anterior, pero si en el supuesto que nos ocupa no se observa el principio de certeza que debe regir la función electoral, las primeras nueve mujeres candidatas no se encontrarán en un plano de equidad en la contienda, y las personas electoras que voten por ellas no tendrían garantizada la efectividad de su sufragio. De igual forma, para tranquilidad de quienes se ubiquen en dicha hipótesis y de quienes por ellas voten, sería mejor clarificar que sí es factible anteponer el número “0” en esos primeros casos, evitando especular sobre la indebida manipulación de un espacio ante la ausencia de un dígito.
Por otro lado, un aspecto importante lo será el nivel de conocimiento y de compromiso de las personas que dirijan y auxilien en las sumatorias de los votos, ya que, si no cuentan con una amplia preparación en esa actividad, situaciones como la comentada y más, pudieran verse afectadas.
Asimismo, sería pertinente que a la brevedad se aclararan cuestiones como la señalada, toda vez que se está a tiempo de que las personas candidatas puedan redirigir sus instrumentos de promoción, y de que la ciudadanía les vaya identificando correctamente.
Sería una lastimada que una abogada cuyo caso se tomó de ejemplo, viera mermada su votación, con la consecuente posibilidad de no obtener el triunfo por una indebida clasificación de los votos hacia su persona. Pero, además, sumamente desafortunado sería que la Lic. Carmen Rocío Márquez Padilla, quien en su aspiración para ser magistrada civil en el Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua, no le valiera el haber sido aprobada con mención honorífica en la licenciatura en derecho por la UACH y primer lugar en promedio de calificaciones, además de su maestría en derechos humanos y, ante todo, sus alrededor de treinta años de trayectoria en el mencionado Tribunal, precisamente en materia civil, según se observa de la información pública que de ella contiene el aludido sistema “Conóceles”. Una falta de precisión, pudiera soslayar una valiosa experiencia y preparación.
Entonces, asumiéndome en el lugar de la Lic. Márquez Padilla y de las demás candidatas que aparecerán en las boletas con un número de sólo un dígito (esperando que ellas no tengan inconveniente), le consultaría a las y a los consejeros electorales del Consejo Estatal del IEE: ¿me promuevo como número “6” o como “06”?
Opinión
Martes 01 Abr 2025, 06:30
Consulta al IEE: ¿me promuevo como número “6” o como “06”?
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Benito Abraham Orozco Andrade
