“Una persona aburrida puede violar a un diputado bajo un arco de triunfo"
Jodorowsky
El legislador de Morena, a quien menciono en la cabeza de la columna se escondió debajo de las faldas de los partidos diciendo a la Cámara de Diputados, quienes señalaron que no existían elementos para determinar si era procedente el desafuero del diputado Cuauhtémoc Blanco; es decir, desaforarlo para el ministerio público, para que un juez en materia penal determinara agotadas todas las etapas procesales para resolver si el diputado es culpable de los delitos que se le acusan.
La comisión constructora elaboró el dictamen al pleno en cual se determinó que no era procedente desaforar al diputado, en virtud de que la carpeta de investigación tiene inconsistencias; es decir, se convirtieron en agente del ministerio público y juez en materia penal, en consecuencia, el agente investigador no estará en condiciones de que la víctima, inclusive el imputado, presente pruebas y determine si se acredita el delito que se le atribuye, es decir, se tienen que agotar todos procedimientos establecidos en las normas de carácter Penal. Se insiste en que la cámara de diputados se convirtió en agente de investigación y juzgador, resolviendo que no era procedente el desafuero por que en el expediente que le remitió el fiscal general de Morelos no se acreditaba la comisión del delito de “violación”, luego ya ni siquiera hay delito que perseguir, además de que tiene fuero, no lo pueden tocar, así lo resolvieron la mayoría de los diputados de Morena y diputados de oposición, si ha sido, se consideran negociando asuntos turbios, componendas como el trámite del traído y llevado Alito.
Ricardo Monreal señaló a las diputadas de Morena, incluyendo de otros partidos, que eran “heroínas temporales”. Ahora de dónde se inventó ese término. Sin más lastimó a las mujeres de México, degradando, sin más repito, no sólo a las diputadas, también a las víctimas por violencia de género. Una nueva frase de Monreal quería para historia.
Es decir, la cámara de diputados le está diciendo a la Fiscalía que intengre debidamente la carpeta de investigación, cuando la norma, cuando “exista la presunción de la comisión de un delito”, no resolverlo sobre los elementos para integrar una carpeta de investigación, es decir aún y cuando la presidenta lo señale, se está violentando la violación de poderes, tal cual hicieron con las reformas a la Constitución respecto al Poder Judicial Federal.
En la mañanera la presidenta luego afirma que cuando se estaba iniciando el proceso penal, quien estaba a cargo del órgano de investigar, fue removido de su cargo, además de que está sujeto a diversos procesos penales. Esto no es el problema, mencionó que fue éste quien remitió el expediente a la cámara de diputados, al contrario, fue el actual Fiscalía de Morelos quien lo hizo, de nuevo nosotros tenemos otros datos.
La presidenta de la República mencionó que de ninguna manera el movimiento se había aliado con el PRI, que nunca lo harían, pero lo hicieron, aclara en asuntos electorales no. Eso es claro. La misma verborrea. Son iguales a los del pasado o peores. El pueblo no lo permitiría. Ahora hasta vocera del pueblo. “El pueblo siempre tiene la razón, aunque no la tenga”. Frase de la Cuarta Transformación.
El ahora sí presunto diputado con la voz en alto se presentó en la tribuna, violando las normas de la cámara de diputados, gritando que se presentaría ante el ministerio público para acreditar que es inocente de lo que es acusado.
En efecto acudió con los derechos que establece la Constitución, se presentó, pero no declaró como es su derecho.
Además, si lo haya hecho sin conceder, el ministerio público o en su caso el juez dependiendo en el estado del procedimiento no podrían decretar “la prisión
preventiva oficiosa por violación en virtud de que tiene fuero”. Tampoco se desconoce qué sucedió cuando se presentó a declarar, él ni nadie ha señalado qué ocurrió.
El presunto sube a tribuna tal cual Emperador Romano diciendo que no es culpable, acudirá ante las autoridades para ser juzgado, que es inocente, no tiene miedo. Pero el diputado no dijo cuándo se presentaría. Para cerrar esta parte finalmente fue arropado por el partido, otras legisladoras y la presidenta de la República. Es decir, escudarse en decir “no puede conocer de todos los asuntos del país”. Entonces de cuáles conoce.
Grave aún dice que no dará posicionamiento para no violentar la División de Poderes. Además, afirma que el pueblo bueno les da la razón de todo lo que hacen. Que el moviente está cumpliendo su cometido.
Un poco de historia
Fue en 1909 cuando ocurrió el primer caso de desafuero en el país. El entonces diputado José López Portillo y Rojas, abuelo del presidente José López Portillo (1976-1982), fue acusado de fraude y perdió su protección constitucional para pasar a ser juzgado.
El fuero es una figura de protección con la que cuentan los políticos, para no ser juzgados, o procesados penalmente y que está establecida en la Constitución.
“El fuero surge como una medida de protección para que los legisladores puedan expresarse libremente sin miedo a una sanción por algún comentario vertido.
Es una figura que está prácticamente en todos los sistemas jurídicos modernos”, explicó Fernando Serrano Migallón, maestro en derecho constitucional mexicano.
Abundó que el origen de esta figura es para que los políticos se expresen con libertad sin temor a ser sancionados; sin embargo, dicho recurso es mal visto en la actualidad porque se ha abusado de su uso.
La crítica no está de más cuando se observa que en el país sólo a 8 políticos les quitaron esta protección. La cifra es mínima cuando se compara con las 327 solicitudes de juicio político que actualmente existen y que el Diario La Razón dio a conocer hace unas semanas.
El primer caso de desafuero fue en 1909 con López Portillo y Rojas, quien también se desempeñaba como periodista.
Existen dos versiones. En la primera lo acusan de cometer fraude; pero, en otra lo señalan por haber hecho uso del papel de los medios y manifestar libremente su apoyo hacia el general Bernardo Reyes, a quien propuso como vicepresidente de México. El gobierno de aquellos años no toleró esa conducta y fue a dar a prisión por cinco meses, refiere Armando Ayala Anguiano en el libro La epopeya de México.
Otro proceso de desafuero ocurrió un 14 de diciembre de 1935. Al senador Manuel Riva Palacio le quitaron su protección constitucional por conspirar contra las autoridades (entonces en la presidencia Lázaro Cárdenas), según narra Luis Javier Garrido en el libro El Partido de la Revolución Institucionalizada.
En 1947, el senador Félix Ireta Viveros fue desaforado al ser acusado de falsificación de documentos; no obstante, se comprobó su inocencia y regresó a sus funciones como legislador en 1951.
Estos son algunos casos de los ocho antes señado, los cuales evidentemente al margen de las acusaciones fuera por anteponerse a los intereses del presidente la República, es decir el Partido Revolucionario, del cual sólo quedó el nombre y el color de sus insignias.
“Fuero” una recompensa por cumplir la palabra.
Uno de los condenados a sufrir el mismo destino que Maximiliano fue el general Severo del Castillo, jefe del Estado Mayor de Ejército Imperial. A la espera de su sentencia, la custodia del Castillo fue encomendada al coronel Carlos Fuero, quien había sido alumno del general cuando aún formaba parte de la academia militar.
La noche previa al fusilamiento, Severo del Castillo solicitó hablar con el coronel Fuero. Le solicitó que trajeran a un reverendo y a un licenciado para poder dejar su testamento en orden y poder confesarse antes de su muerte. Sin embargo, Fuero se negó a ello, argumentando que era más sencillo que él fuera por cuenta propia a buscarlos que traerlos hasta la celda. Fuero permitió la salida de su exgeneral de la celda y tomó su lugar dentro de ésta, posteriormente, le dijo a su superior, el general Sóstenes Rocha, que si Castillo no llegaba para la madrugada tomaría su lugar y lo fusilarían a él.
Al llegar la mañana, del Castillo regresaba a enfrentar su destino después de atender sus asuntos pendientes.
Sóstenes Rocha, quien estaba conmovido por el valor de la palabra de estos hombres, corrió la historia hasta que llegó a oídos del mismísimo Benito Juárez, quien, orgulloso por el gesto de ambos soldados, le perdonó la vida.
En ese entonces, la palabra «fuero» fue acuñada para denominar el beneficio obtenido a cambio de empeñar la palabra. No para esconderse detrás de curul.
En suma, el diputado goleó a la víctima que reclama justicia del Estado Mexicano.
Salud y larga vida.
Profesor por Oposición de la Facultad de Derecho de la UACH.
X profesor_F