Los errores de la democracia se curan con más democracia
Daniel Ortega anunció oficialmente que ya no habrá elecciones en Nicaragua para impedir que la oposición regrese al poder. La postura del gobierno de México se abstuvo de reprobar una medida que contradice a quien se considera el país más democrático del mundo. Apoya incondicionalmente al matrimonio que gobierna ese país centroamericano desde hace 20 años con una línea absolutista. Dice respetar la independencia y autodeterminación de los pueblos. ¿Acaso se realizó un referéndum donde los nicaragüenses tenían la opción de votar por el “no queremos elecciones” o “el sí queremos elecciones”? claro que no. Si en ese país se reinstaura la esclavitud, entonces debemos respetarlos porque ellos lo decidieron. Es claro que la encargada del despacho presidencial apuntala el régimen totalitario de sus amigos y correligionarios.
De manera oficial, el embajador de México en Nicaragua Guillermo Zamora Villa envió una carta de felicitación tres días antes de la citada declaración. En ella felicitaba a los Compañeros Comandantes Daniel Ortega y Rosario Murillo con motivo del 47º aniversario del triunfo de la Revolución Popular, el primero presidente de aquella nación –o lo que queda de ella- y a la segunda esposa y copresidenta. ¿Qué pecado habrán cometido los nicaragüenses para pasar de la dictadura de Somoza al de Ortega y cónyuge? En la misiva el “diplomático” expresó su “cariño y admiración” al régimen calificándolo como “hermano Gobierno de la República de Nicaragua”.
Pero, no todas las dictaduras son malas. La inventaron durante la República Romana 500 años antes de Cristo. El senado nombraba a un dictador en caso de emergencia o de decisiones urgentes, a alguien con el poder supremo por un periodo específico, a alguien que durante ese lapso de tiempo su palabra era ley. Por eso se le llamó “dictador” palabra latina que significa “he dicho”. Normalmente lo era por seis meses. Sin embargo, no se quedaba en el cargo para siempre. Cincinato fue nombrado dictador, marcho a la guerra, derrotó al enemigo y renunció de inmediato. Permaneció en el puesto solo 16 días.
El gobierno de los incas era una monarquía absoluta y teocrática con una rígida estructura social. El Sapa Inca era visto como hijo del Sol y sus decisiones las tomaba sin consultar a alguien más. sin embargo, nadie sufría hambre u otro tipo de carencias porque el gobernante distribuía alimentos y otros insumos en tiempos difíciles.
¿Quiénes apoyan a las dictaduras? Quienes coinciden con su ideología: Augusto Pinochet, los Castro, Alfredo Stroessner, Rafael Videla, Vladimir Putin, Manuel Noriega, Porfirio Díaz y muchos más. Unos son católicos de ultra derecha, otros son de izquierda, lo hay, como en Rusia, de facto porque no tienen contrincantes. En Cuba el poder es heredado. En fin, son de izquierda en alguna de sus múltiples ramas o de derecha extrema. Pero ambas con el mismo fin: que su suprema voluntad se cumpla.
México es otro caso: fue una dictadura perfecta, como la bautizó Mario Vargas Llosa o una dicta blanda, según Enrique Krauze. Y es que había un solo dictador: el Partido Revolucionario Institucional, un ente mágico, perfecto, espectral, omnipotente, omnipresente, omnisapiente, quien dirigía los destinos de la nación. Más poderoso que las personas y los caciques, más que los políticos, más que el pueblo mismo.
Había partidos políticos de “oposición”. El más importante fue el Partido Acción Nacional y los otros: Partido Popular Socialista y el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana que eran lo que hoy son el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista.
¿Sería bueno para México una dictadura? ¡Claro que sí! Lo sostienen los amantes del despotismo. Argumentan que el Instituto Nacional Electoral solicitará para 2007 un presupuesto –porque habrá elecciones- de 36 mil 119 millones 143 mil 896 pesos. Para qué gastar esa cantidad en votaciones que ni son creíbles, ni limpias, ni fiables, ni parejas, ni democráticas, ni justas. ¿Se imaginan cuántos aeropuertos, trenecitos, coches eléctricos y refinerías podríamos empezar a construir? Ni modo en gastarlo en salud o educación, sería dinero tirado a la calle. No habría asesinatos políticos. Tendríamos una paz perpetua.
Además, la delincuencia organizada no tendría motivos para entrometerse en asuntos electorales. Ni de los huachicoleros fiscales sacar tajadas para destinarlos a asuntos electorales. Ni rasurar presupuestos para apoyar al candidato oficial. Una democracia que no funciona y es cara, debe desecharse. Eso alegan los morenistas de cepa.
Mi álter ego recomienda a Alito Moreno Cárdenas obedezca y no le diga a Morena narco partido, narco estado. Ahora refiérase a los de la 4T como “presuntamente narcopartido” o “presumiblemente narcoestado” o “como por ahí dicen vivimos una narcodictadura”. Y así cumplirá con la ley.