-Ejecutado era policía de Guadalupe y Calvo
-Acelera judicialización electoral
-Una más de Viva Aerobús
En la última edición (75) del ranking nacional de gobernadores, difundida ayer por la Campaings and Elections (CE Research), Maru Campos apareció en el primer lugar en el renglón de desempeño, una posición de la que había estado cerca en alguna ocasión reciente, pero no había alcanzado.
Algunos registros al azar, la mandataria de Chihuahua aparece con 63 por ciento de aprobación, en la séptima posición nacional; con 56 por ciento de opinión favorable y el lugar número 11 de entre todos los jefes del Ejecutivo en México; y en la tercera posición con un 66 por ciento de aprobación.
Ahora llegó a liderar la lista de gobernadores con el nada despreciable 70 por ciento de aprobación, después de más de un mes, desde finales de abril y hasta la fecha, de mantenerse como objetivo de la 4T y Morena para desgastar su imagen y la de Acción Nacional en la entidad, misión que, evidentemente, parece que le salió al revés a sus detractores.
Mientras Campos Galván enfrentó de forma institucional el conflicto con Gobierno Federal, a raíz de la inexplicable presencia de agentes extranjeros en una operación antinarco en la sierra de Chihuahua, las apuestas eran casi totalmente en contra de la gobernadora.
Estaba en el banquillo de los acusados cuando la lógica apuntaba al desgaste de la figura de la mandataria, hasta que la embestida comenzó a percibirse como excesiva, especialmente en estados como Chihuahua que tienen tradición de resistencia frente a las decisiones del centro del país.
El dato de CE llega a sumarse a otras encuestas y sondeos que, más allá de la metodología y formas de medición de la opinión pública, han comenzado a reflejar esa paradoja de que Morena acabó de hacer el trabajo que por sí mismo el PAN no había conseguido.
La foto del momento que hoy deja la consultora debe resultar tremendamente incómoda para los estrategas morenistas que desde el 19 de abril apostaron a aplastar políticamente a la panista, pero que desde la semana pasada parecen haberle bajado al volumen, al menos los más estridentes operadores.
Veremos si en esta semana la Fiscalía General de la República (FGR) actualiza la situación del narcolaboratorio-CIA-Chihuahua y cuál es el tono del comunicado, así como qué tanto vuelve a surgir el tema de Maru en mañaneras y posicionamientos de la dirigencia nacional de Morena.
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La madrugada del jueves pasado en la colonia El Porvenir, en la periferia al norte de la ciudad, fue asesinado un hombre de alrededor de 40 años de edad, cuyo caso quedó escondido entre las frecuentes ejecuciones y los ya normalizados hechos de violencia que sacuden a la capital.
El ataque fue perpetrado, presumiblemente, por un solo hombre armado que llegó a su casa a confrontarlo, disparándole en varias ocasiones. La víctima fue identificada como Albino P., mientras que el agresor sigue sin ser identificado y mucho menos detenido.
Lo más extraño del caso es que la persona asesinada portaba credenciales de la Policía Municipal de Guadalupe y Calvo, corporación de la que formaba parte desde hace pocos meses, según los registros extraoficiales hasta ahora conocidos.
Tanto lo que hacía en la capital, si era elemento activo de seguridad de un municipio ubicado a 500 kilómetros, como los motivos para ser blanco de un ataque armado, han generado algunas líneas de investigación que obviamente no deben estar centradas nada más en la víctima mortal.
El “excelente” nivel de coordinación entre las fuerzas de seguridad estatales y municipales no ha alcanzado para descifrar, por lo menos, qué hacía tan lejos del que debería ser su lugar de residencia habitual, si prestaba servicio policiaco al lejano municipio.
Es más, ni siquiera han podido establecer los investigadores si seguía activo, si había desertado o andaba en alguna “comisión especial” tan lejos del municipio enclavado en el llamado “Triángulo Dorado” mexicano de las drogas.
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Hay una efervescencia prematura que desafía los tiempos legales. A meses que inicie el proceso electoral ordinario del 2027, que arranca formalmente hasta el primero de octubre, hay ya interpuestos 76 procedimientos sancionatorios ordinarios y especiales sólo en lo que va del año.
Los estrados digitales del Instituto Estatal Electoral (IEE) ya registran una carga de trabajo inusual con 51 procedimientos especiales sancionadores y 26 ordinarios presentados al primero de junio, con aceleración a fines de abril y durante mayo, periodo en que han sido presentados 12 de estos últimos.
Están decididos los actores políticos y sus abogados en trasferir asuntos de la esfera política al ámbito judicial, condicionando el desarrollo normal de la contienda mucho antes de su etapa de preparación.
Cada uno prenderá su veladora en busca de sanciones para el rival, donde de seguir las cosas por el mismo camino, no quedará títere con cabeza, ya que no hay barda donde no se confundan los colores guindas, azules o naranjas, y otras tonalidades, bajo la mirada permisiva de órganos electorales que voltean para otro lado. El tema es quién va a resolver.
Esta "hiper-judicialización" es riesgosa particularmente para la oposición, por la señalada inclinación de los tribunales electorales federales hacia Morena. Eso lo debe saber Mariana de Lachica, quien ha impulsado la mayoría de procedimientos, porque del otro lado no están mancos, y han sido quirúrgicos en señalamientos que terminarán resueltos por magistrados que acaban de recibir el regalito de ampliación de mandato, con opción de perpetuarse hasta el 2034.
Tendrá que venir decisión política, dejar hacer, dejar pasar, de otra forma no habrá candidatos para el próximo año.
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Fastidiados, mojados y asustados, llegaron los pasajeros del vuelo 3134 de Viva Aerobús, el domingo casi a las diez de la noche.
Para empezar, el abordaje inicio casi media hora tarde, a las siete y media, en un aeropuerto de Guadalajara muy remodelado, con muchos negocios modernos, asientos y sillas cómodos por doquier, pero sin internet. Primera molestia.
Luego, los pasajeros fueron dejados durante 15 minutos en la pista de aterrizaje, mientras veían cómo descendían apenas quienes llegaron en dicho vuelo a la perla tapatía y eran subidos en un camión, que los acercó a la terminal.
La cuestión es que el clima cambió de pronto, y lo que era una tarde calurosa, se volvió airosa y con lluvia, primero apenas perceptible, pero después se elevó a una llovizna de esas caladoras, con un aire frío.
Pues bajo esa humedad fueron conducidos a la aeronave, permaneciendo otros largos minutos sobre la pista, bajo esa temperatura baja y sin abrigo alguno.
Pues medio empapados abordaron el avión y fueron conducidos a Chihuahua, sin mayor percance, hasta el aterrizaje, momento en que el piloto pudo controlar la nave, porque parecía que derrapaba.
Fueron dos o tres jaloneos, a un lado y otro, de la nave, que despertó a quienes llegaron dormidos y les arrancó un susto mayor.
Ni el perro Bermúdez, cuya voz dio instrucciones de vuelo y agradeció el uso de la línea aérea, pudo borrar la mala experiencia del vuelo.
Una más de Viva.
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La confianza empresarial en México sigue en zona de pesimismo, pero no por un colapso de expectativas futuras, sino por una profunda cautela para invertir en el presente.
El indicador general fue de 48.2 en mayo, debajo del umbral positivo de 50.
La manufactura —motor económico en la fronteriza Ciudad Juárez— acumula ya 15 meses en terreno negativo y sectores ligados a la industria, el transporte y la logística muestran algunos de los niveles de confianza más débiles.
Uno de los datos más preocupantes del Indicador de Confianza Empresarial no es el nivel general de confianza, sino la percepción sobre si actualmente es un buen momento para invertir.
Mientras que una definición optimista se ubica en o encima de los 50 puntos, este componente apenas alcanzó 32.4 puntos en la industria manufacturera, 26.1 en la construcción, 30.2 en el comercio y 33.4 en los servicios privados no financieros.
Quiere decir que los cuatro grandes sectores de la economía mexicana coinciden en que las condiciones actuales no son favorables para realizar nuevas inversiones.
Esta cautela contrasta con otros componentes del indicador, donde las expectativas de las empresas y de la economía nacional se mantienen por encima de 50 puntos.
El resultado sugiere que, más que un colapso de la confianza sobre el futuro, existe una marcada reticencia a comprometer capital en el presente, una situación que ayuda a explicar la moderación de la inversión productiva y, en consecuencia, del lento crecimiento económico.