SEGUNDA PARTE.-
“Al Paraje de los Indios no podían entrar los hombres sin saco y corbata.”
El 31 de enero de 1922, publiqué en mis redes sociales varias fotografías que me compartió Juan Manuel Morones Aguirre en 2002 de los artistas y orquestas que presentó en el Jardín de las Rosas y el Paraje de los Indios. Recibí varios comentarios, el de María Elena Sapien me llamó la atención cuando dijo: “Juan Manuel Morones Jr., fue mi compañero en el Colegio Palmore.” Lo busqué en Facebook y vi que era hijo del Sr. Morones. Compartíamos amigos, entre ellos el tenor, orgullo de Camargo y Chihuahua, José Luis Ordoñez. Hablé por teléfono con Ordoñez y me compartió que Juan Manuel Morones Vidal, era un músico compositor que hizo su carrera en San Diego, California, pero que ya vivía en Chihuahua. Al día siguiente, el mismo Juan Manuel me habló por teléfono por solicitud de José Luis Ordoñez. Así inició una buena y bella amistad que nos llevó a realizar juntos un álbum con sus composiciones. El disco, «Perfumes».
Iniciamos...
La decadencia del Jardín de las Rosas ocurrió cuando Juan Manuel Morones Aguirre dejó de administrarlo en septiembre de 1958. La visión de los nuevos administradores era limitada. De ser el lugar de eventos artísticos y culturales más importantes de la ciudad, se convirtió en una cervecería. La calidad en los eventos decayó, y no fue ni el veinte por ciento de su época dorada. En este mismo año, el Sr. Morones ya tenía su nuevo proyecto del cual era dueño. El paraje de los Indios.
Este nuevo centro de baile y espectáculos, estaba ubicado en la avenida Cuauhtémoc y calle Miguel Ángel Olea, en frente del Auditorio Municipal. En esta nueva etapa, el Sr. Morones ya contaba con el apoyo de su hijo Juan Manuel Morones Vidal, de 17 años, quien era el chofer de todos los artistas que venían de México. También participaba en la producción de los eventos que su padre programaba en el Paraje de los Indios.
En este salón, el Sr. Morones implementó los bailes más importantes que tenía en el Jardín de las Rosas. El baile de las hojas muertas, el baile al revés, el baile ranchero y el de los enamorados. La agrupación de mayor éxito en los bailes, era la de “Beto Díaz y su Orquesta de la Provincia.” ¡La mejor del momento!
Las reglas establecidas por el Sr. Morrones en el Paraje de los Indios, fueron las mismas que tenía en el Jardín de las Rosas. Para poder entrar era obligatorio que los hombres llevaran traje con corbata y zapatos bien limpios. Las mujeres de vestidos largos y zapatos de medio tacón. Los peinados de esa época eran muy elaborados, artísticos. Durante el desarrollo de cada baile, el Sr. Morones contaba con dos personas que cuidaban el orden; eran muy estrictos. Si veían parejas bailando pegadito, les decían que se separaran. Si encontraban a jóvenes bailando sin el traje y corbata, les pedían se fueran a su mesa por el
saco, y si de plano habían entrado con trampa – que alguien les pasara el saco y la corbata de contrabando – los sacaban del salón.
La mayoría de los visitantes al Paraje de los Indios, y que hoy recuerdan ese centro cultural, dicen que el baile de las hojas muertas, que iniciaba en octubre, y el baile al revés, eran los más ¡padres, atractivos y divertidos! El ambiente que generaba Beto Díaz y su Orquesta de la Provincia durante los bailes, era más que un baile. ¡Eran conciertos!
Instituciones como la Normal del Estado, el Instituto Comercial, la Grajeda Osollo, el Palmore y el Progreso, siempre realizaban sus bailes de graduación en el Paraje de los Indios.
María A. Valencia recuerda las “Grandes galas en el gran Paraje de los Indios. Recuerdo esos bailes tan bonitos. Las damas elegantes y bellas y los caballeros muy guapos y galantes. Qué tiempos tan inolvidables.”
Los artistas del ámbito nacional que presentó el Sr. Morones Aguirre en el Paraje de los Indios fueron: Antonio Aguilar, Flor Silvestre, Sarita Montiel, María Eugenia Llamas “La Tusita”, Angélica María, José Alfredo Jiménez, Manolo Muñoz, Jesús Ramírez Santillán “El Bronco”, Rosa de Castilla, Dueto Hermanas Ramírez, Antonio Codina, Los Hermanos Carreón, Los Apson Boys, Los Hooligans, Los Hitters, The Seven Teens, Ricardo Gutiérrez, Dueto Hermanas Ramírez, Miki Laure y sus Cometas, La Comparsa Universitaria de La Laguna y Los Babys.
Y para los bailes contrató a la Orquesta Bacardi de Fernando Aceves, Beto Díaz y su Orquesta de la Provincia, Orquesta Pepe Castillo, Orquesta Luis Alcaraz, Orquesta Solistas de Camargo, Orquesta Solistas de Agustín Lara, Orquesta Raramuri de Miguel Muñoz, Orquesta Saxofonista Jesús Rubio Aranda, Orquesta Sonora Santanera, Orquesta Carlos Aceves, Banda Cuco Valtierra, Orquesta Hermanos Maguregui y Orquesta Hermanos Gutiérrez. En la década de los ochenta, los grupos del momento Los Villalobos y Los Nonoava eran los encargados de amenizabar los bailes.
El doctor Pedro Ignacio Chacón Granados, recuerda que el señor Morones “fue mi paciente muchos años. Me mostró sus fabulosos álbumes de fotos de todas las celebridades que estuvieron en el bien recordado Paraje de los Indios.” Juan José Vázquez Vázquez recuerda que “el baile más esperado era sin duda el de las hojas muertas con Beto Díaz en El paraje de los indios.” Leticia Sawatsky describe que “el señor Morones no permitía la entrada al Paraje de los Indios, si no llevabas saco y corbata. Durante el evento se paseaba por el salón y los jardines, si veía algo que no estaba dentro del orden y la moral de inmediato les llamaba la atención.” Y Raufer Gámez, a manera de chascarrillo, dice que “hubo una broma por parte de los amantes del Paraje de los Indios, donde decían que se quemó porque el señor Morones no había dejado entrar a los bomberos, ya que no traían saco y corbata.”
Todos los artistas nacionales que presentó el Sr. Morones en el Jardín de las Rosas y el Paraje de los Indios, fueron la motivación para que su hijo, Juan Manuel Morones Vidal, se dedicara a la música y la composición. Durante nuestras pláticas, Juan Manuel Morones, hijo, me decía: “recuerdo el día que llevaba al aeropuerto a Manolo Muñoz, nos volcamos, afortunadamente no sufrimos daños considerables.” También recordaba con gusto y admiración, cuando Pedro Infante lo cargó en los brazos de niño. O una de sus primeras oportunidades en la música cuando “Marco Antonio Muñiz, me propuso grabar mis primeras composiciones”. Y “Cuando tenía 21 años conocí a Angélica María, ella tenía apenas 17 años.”
Pero, ¿quién fue Juan Manuel Morones Vidal, hijo del Sr. Morones?
Nació en la ciudad de Chihuahua el viernes 21 de marzo de 1941. Su padre, Juan Manuel Morones Aguirre, y su madre, María Magdalena Vidal. Desde niño, al lado de su único hermano, Oscar, pudo apreciar la música clásica de Federico Chopin, gracias a un familiar que estudiaba el piano en su casa por horas. La música a través de la radio también marcó a Juan Manuel, quien, al crecer sin televisión, la radio lo cautivó y le permitió aprender y desarrollar la voz al cantar las letras y líneas melódicas de las canciones populares de esos tiempos. Sí, Juan Manuel, ¡también cantaba, y muy bien!
En el Jardín de las Rosas y el Paraje de los Indios, fue donde Juan Manuel Morones Vidal conoció artistas como Pedro Infante, Mario Moreno “Cantinflas”, Sarita Montiel, Antonio Aguilar, Flor Silvestre, El Trío Los Panchos, Angélica María, Lucha Villa, Los Churumbeles de España, Manolo Muñoz y José Alfredo Jiménez entre muchos otros. Todos ellos le abrieron la mirada y el alma para lograr la inspiración y componer sus propias canciones.
En 1954, a los trece años, inició estudios de acordeón. Fue el maestro Rubén López quien le enseñó la estructura armónica de los bajos del acordeón y así comenzó a explorar la composición de algunas melodías. Del acordeón pasó al piano y desde ese momento empezó a componer sus primeras canciones
Juan Manuel Morones Vidal también tuvo influencia de su mamá, María Magdalena Vidal, quien poseía una melodiosa voz que invitaba a cantar con ella; además, escribía poemas. Juan Manuel decía que “la música ha sido determinante en mi percepción de la vida y ha sido el alimento del alma, la llave que abre puertas y el motor de energía vital.”
Es esa inspiración la que lo llevó a entregarse por completo a crear composiciones musicales que abren canales de comunicación con las personas que las escuchan. Morones consideraba la música como una “varita mágica que proporciona una herramienta que emana buenas vibras.”
Fueron la cercanía y las experiencias vividas junto a tantos personajes del mundo de la música las razones principales que engendraron en su persona las ganas de crear canciones. Durante su carrera compuso más de 400 obras en forma personal o en coautoría con otros compositores, muchas de ellas fueron del gusto del público de Estados Unidos. Grabó cinco álbumes en San Diego, California. En 1992, ganó el segundo lugar en el Otti Internacional en San Diego, con su obra “Sentimiento de amor”, interpretada por otro orgullo de Camargo y Chihuahua. El barítono, Salvador Padilla David.
Para cerrar esta cápsula musical, quiero agradecer a estos dos personajes de la vida musical y cultural de Chihuahua, sus aportaciones a la historia de la música. A Juan Manuel Morones Aguirre lo conocí en 2002 y en 2022 conocí a Juan Manuel Morones Vidal, con quien logré realizar la producción de un álbum con diez composiciones de su obra que titulamos: «Perfumes». Este disco contiene las piezas, “Encanto” y “Mi único sol” con arreglos de John Cain; “Sentimiento de amor” y “Uno los dos” con arreglos de Fred y Robert Lanuza y “Cuando te pase el coraje” con arreglo de Julio de la Huerta. “Hoy”, “Éxtasis”, “Que me deje en paz” y “Sabré esperar”, con arreglos de John Cain, y “Mi mundo sin ti”, con un arreglo para Big band del joven compositor de Chihuahua, Mario Montes.
Todas estas composiciones fueron realizadas en los años 70, 80 y 90 en Estados Unidos, canciones que guardan en cada melodía la esencia de la época referida.
“Perfumes” evoca épocas, espacios, artistas y personajes que de 1942 a los años 80 formaron parte de la actividad cultural de Chihuahua. Un perfume deja su esencia y perdura como un recuerdo que se va esfumando con el tiempo. Así es la música: crea sensaciones que se guardan en la memoria auditiva, y, aunque pasan muchos años, recordamos la melodía que nos regresa a ese momento vivido. Lo mismo evocan las fotografías, las historias, y principalmente la música y letra, que cobran vida en «Perfumes» a través de las voces de dos de los mejores intérpretes chihuahuenses: José Luis Ordoñez y Salvador Padilla David.
Juan Manuel Morones Aguirre, falleció el miércoles 28 de diciembre de 2011, a los 98 años, y Juan Manuel Morones Vidal, el martes 27 de diciembre del 2022, de 81 años. La visión y legado de estos dos chihuahuenses es de admirar y agradecer. Primero al Sr. Morones, porque al presentar a todos los artistas mencionados en el Jardín de las Rosas y el Paraje de los Indios, le dio a los chihuahuenses la oportunidad de conocer y escuchar a personajes que solo podían ver en el cine. Y a su hijo Juan Manuel Morones Vidal, por su legado al patrimonio cultural musical de Chihuahua, a través de sus más de 400 composiciones.
Para quienes llegaron al final de la lectura, y deseen tener un álbum de ‘Perfumes’ les invito a que visiten mi muro de Facebook/Raul.Balderrama.Montes y en la publicación de la fotografía de Juan Manuel Morones Aguirre y Juan Manuel Morones Vidal, realicen un comentario relacionado con estas dos cápsulas musicales, Chihuahua de antaño.
Son veinticinco álbumes de ‘Perfumes’. Se otorgarán a la misma cantidad de personas que comenten en la publicación. Los ganadores podrán recoger su disco el miércoles 12 de marzo en la recepción de El Diario en un horario de 11:00 am a 5:00 pm y acompañados de una identificación.
Excelente domingo musical.
Raúl Balderrama Montes
[email protected]