La Primera Ministra de Japón, Sanae Takaichi, está aprovechando su popularidad para ayudar a su partido a ganar las elecciones anticipadas de Japón el domingo, impulsando su agenda derechista para la economía y la capacidad militar de su país ante las crecientes tensiones con China y la imprevisibilidad de Washington.
La ultraconservadora Takaichi, quien asumió el cargo como la primera mujer líder de Japón en octubre, ha gozado desde entonces de altos índices de audiencia y apoyo, ya que su estilo y su lema de "trabajar, trabajar, trabajar" resuenan entre los jóvenes.
Su partido aspira a la mayoría en la Cámara de Representantes, la apuesta de Takaichi es que su partido, el PLD (Partido Liberal Democrático), junto con su nuevo socio, el Partido de la Innovación de Japón (JIP), se aseguraría la mayoría en la cámara baja, la más poderosa del parlamento bicameral japonés pues las últimas encuestas indican una victoria aplastante por encima de la oposición que a pesar de la formación de una nueva alianza centrista y el auge de la extrema derecha, sigue demasiado fragmentada como para ser un verdadero rival.
Takaichi afirmó que las elecciones del domingo se centran en decidir si debe permanecer como líder japonesa, si el PLD no logra la mayoría, "renunciaré", declaró, una gran victoria de la coalición de Takaichi con su nuevo socio de derecha, el JIP, podría significar un giro significativo en las políticas de seguridad, inmigración y otras políticas de Japón debido a que los partidos de izquierda están perdiendo cada vez más terreno a medida que los votantes más jóvenes consideran que sus políticas de renuncia a la guerra y antinucleares son poco realistas.
Takaichi se ha comprometido a revisar las políticas de seguridad y defensa con el fin de reforzar la capacidad militar ofensiva de Japón, levantando la prohibición de las exportaciones de armas letales y alejándose aún más de los principios pacifistas de posguerra del país, impulsando políticas más estrictas sobre inmigración, medidas antiespionaje y otras medidas que tienen eco en la extrema derecha, pero que, según los expertos, podrían socavar los derechos civiles.
Sin embargo Takaichi necesita encontrar maneras de aumentar el gasto en defensa en respuesta a la presión del presidente estadounidense Donald Trump sobre Japón para que flexibilice su política fiscal, Trump quiere que Japón gaste más en armas mientras continúa la rivalidad entre Estados Unidos y China en la región.
El jueves, Trump dio un inusual respaldo a Takaichi en X, anunciando su invitación a visitar la Casa Blanca el 19 de marzo y elogiándola como "una líder fuerte, poderosa y sabia".
"¡No defraudará al pueblo japonés!", declaró Trump.